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La ruta Sevilla - Cádiz en 1846

Los palos de la A a la Z


Geografía /

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En el siguiente mapa hemos agrupado los estilos flamencos desde un punto de vista geográfico a fin de tener una idea más clara de cómo se han distribuido los cantes según su procedencia o el lugar de origen de sus principales creadores.

Mapa geografía flamenca

GEOGRAFÍA DEL FLAMENCO

INTRODUCCIÓN

El flamenco, como género musical originario de Andalucía, podemos conocerlo a partir de los diferentes territorios donde fueron forjados los diferentes estilos o bien según la procedencia de sus principales creadores e intérpretes.

Portada blogPartiendo de la provincia gaditana y desde Andalucía hacia el mundo, el flamenco, como reinterpretación artística de la música tradicional, es un fiel reflejo de la realidad musical hispana en la historia y hoy. Sin embargo, es muy importante resaltar el hecho de que el flamenco es obra de individuos, y no tanto de lugares concretos, ya que éste fue forjado por un puñado de personas, profesionales o no, que supieron destilar lo más granado de la tradición para reinterpretarlo en clave artística.

Por lo tanto, al referirnos a la geografía del flamenco, en un intento de trazar la territorialidad del cante, el toque y el baile, debemos contar con que existieron cantores jerezanos que crearon cantes levantinos, o bien toparnos con estilos malagueños de pura estirpe gaditana, debido precisamente a que son los artistas-creadores, más allá de su procedencia, quienes imprimieron el acento local a determinados estilos, incluso sin necesidad de haber pisado jamás la tierra cuya música, llamémosla autóctona, les sirvió de inspiración.

Asta Regia, Jerez 11/10/1880

Asta Regia, Jerez 11/10/1880

La geografía del flamenco es pues un asunto peliagudo. El flamenco no es el folclore andaluz ni es su música popular. Es, desde un punto de vista de la creación, un arte popular, una suerte de música artística, ya que quienes lo crean y cultivan son artistas, es decir, músicos (cantores y guitarristas) y bailaores profesionales en su mayoría.

Como decimos, al observarlo desde el punto de vista del territorio, un cante determinado no siempre responde, y más en concreto su creador, a un lugar determinado. Por mucho que algunos estudiosos hayan pretendido ver (escuchar) determinados rasgos musicales desde un punto de vista de la geografía, no todo en la música es atribuible a principios geográficos. La música no entiende de lugares, la música simplemente es eso, música, los sonidos entretejidos en el tiempo. Por ejemplo, en las bulerías siempre se ha querido emparentar el modo mayor con Cádiz y el modo flamenco con Jerez, como si en Cádiz no se cantara por bulerías en el tono flamenco.

Insistimos, las cuestiones musicales no siempre están en consonancia con un lugar geográfico concreto, pero al tratarse el flamenco de un género musical que bebe de la tradición, sí podemos acercarnos a él atendiendo al lugar de donde bebieron los artistas para crear su cante. Todo esto se entiende mejor si nos referimos por ejemplo a Antonio Chacón, generalísimo cantaor jerezano que impuso su cátedra flamenca en estilos preferentemente no jerezanos, como malagueñas, granaínas, cartageneras o cantiñas.

La flamencología ya se ha encargado de trazar diversas teorías sobre la geografía del flamenco. Llama la atención el conocido triángulo creativo del género flamenco, dentro del cual se delimita el territorio en el que se gestaron sus esencias musicales. Sin embargo, no hay unanimidad respecto a qué territorio debe delimitar dicho triángulo. Aquí los hemos recogido indicando en cada caso el autor. Tenemos así el trazado por el compositor Mariano Soriano Fuertes, quien delimitaba, sin pretenderlo, el territorio flamenco entre los barrios de Triana en Sevilla, La Viña en Cádiz y El Perchel de Málaga, acertando como pocos en su aseveración. Otros pretendieron limitarlo a Sevilla, Jerez y Cádiz. Nosotros no vamos a delimitar tanto, geográficamente, el territorio flamenco y nos referimos aquí a las contribuciones estilísticas de cada provincia al repertorio flamenco.

En este mapa hemos recogido los triángulos indicando en cada caso el autor.

Cádiz

cadiz satelliteEn referencia a los territorios del flamenco, queremos hablar en primer lugar de Cádiz, ciudad de capital importancia en los orígenes del flamenco y cuyo repertorio se puede bien identificar desde una perspectiva geográfica, sobre todo por el minúsculo territorio que ocupa y el papel que juega en los orígenes del género. En el anterior mapa de Andalucía, con los correspondientes estilos agrupados desde un punto de vista geográfico, podemos claramente observar cómo la provincia gaditana atesora una gran variedad de estilos. Incluyendo no solo la capital sino los Puertos y Jerez, ciudad clave en la historia y actualidad del flamenco más cabal, cuyo protagonismo viene precisamente propiciado por su situación geográfica al estar situado en el meollo del territorio flamenco.

CÁDIZ CAPITAL

Cádiz, Tacita de Plata, supo destilar durante el siglo XIX lo más granado de la tradición musical andaluza para transformarla, en un sentido artístico, en la música que hoy conocemos como flamenco. La capital gaditana ha estado siempre en la vanguardia creativa e interpretativa del género, aportando numerosos estilos mucho más allá de las representativas alegrías.

LOS PUERTOS

Si la capital gaditana es importante para el género flamenco, no lo es menos la zona de los Puertos de la Bahía. Tanto Puerto Real, como San Fernando, Rota, Sanlúcar y, sobre todo, el Puerto de Santa María, tienen una relevancia enorme para el flamenco. Fueron cuna de principalísimas figuras durante la época de gestación del género. Desde El Fillo hasta Camarón, estas localidades aportaron cantes y cantaores de suma importancia para el desarrollo del flamenco.

JEREZ DE LA FRONTERA

El Clamor Público 17/6/1846

El Clamor Público 17/6/1846

Es, por mérito propio, la capital actual del flamenco. Sus intérpretes han sido y son hoy en día figuras de primerísima fila en el cante, el toque y el baile, tanto en la creación como en la recreación de estilos. Aunque se habla mucho sobre la paternidad del cante, la cuna del flamenco y otras especulaciones, no cabe duda de que Jerez juega un papel capital en el desarrollo y afianzamiento del género flamenco desde la segunda mitad del siglo XIX y durante todo el siglo XX (y lo que llevamos de XXI). No en vano dos primerísimas figuras del cante de todos los tiempos eran jerezanos, del barrio de San Miguel, Manuel Torre y Antonio Chacón, en palabras de José Manuel Gamboa: el yin y el yang del cante flamenco, representando las dos caras de la expresión jonda.

Así mismo Jerez ha dado y da buena cuenta de tener la llave sobre todo en los estilos a compás, aportando además primeros espadas en la guitarra y el baile. Su pertenencia a la provincia gaditana, su situación geográfica en el camino de Cádiz a Sevilla, Córdoba y Madrid, sus viñedos internacionales, la pureza de su raza equina, forman un conglomerado que ha servido para que la música flamenca jerezana se encuentre entre las más solicitadas por la afición en las últimas décadas, viviendo una nueva edad de oro.

 

SEVILLA

De similar importancia con respecto a su contribución al repertorio flamenco tenemos a Sevilla, fértil elaboradora de cante en los tiempos dorados del género, así como las poblaciones de su provincia: Lebrija, Utrera o Alcalá, cruciales para la existencia de un repertorio central del cante.

SEVILLA CAPITAL

Hablar de flamenco es hablar de Sevilla. La capital andaluza ha sabido destilar la tradición musical andaluza para crear, partiendo de una estética musical a lo flamenco forjada preferentemente en la provincia gaditana, estilos de esencial repercusión en el repertorio.

Café del Burrero - foto Emilio Beauchy 1885

Café del Burrero – foto Emilio Beauchy 1885

 

En la tierra de María Santísima y su mágico arrabal, Triana, recalaron los más importantes cantaores en una época en la que el género flamenco se estaba gestando. Tal es el caso del El Fillo. Y trianeros de adopción fueron tambén Frasco el Colorao (natural de Puerto Real), la familia Cagancho, los Pelao, y de la otra orilla Silverio Franconetti, el belcantista andaluz que mejor supo ordenar el repertorio. En Sevilla nació Pastora Pavón, la Niña de los Peines, y su hermano Tomás, Manuel Vallejo o Manolo Caracol y otros muchos, todos protagonistas principales de la historia del flamenco.

Silverio comprendió que sólo una versión profesional del género flamenco podría traspasar las fronteras de Andalucía y convertirse en la joya de la música española.

Si no hubiese habido una afición como la sevillana, el flamenco hubiera tomado sin duda unos derroteros muy distintos. Primero en las academias de bailes y después en los cafés, Sevilla fue la tierra de la profesionalización definitiva del género como expresión artística, allí crecieron las formas cantables y bailables llegando a lo más alto y a lo más hondo. Madrid, ya entrado el siglo XX, vendría a sustituir su protagonismo tras décadas doradas en los cafés cantantes sevillanos.

Los estilos más representativos del repertorio sevillano son las soleares, en esta tierra de múltiples creaciones y recreaciones de auténtico cante flamenco, seguiriyas de las que estremecen, grandiosas y solemnes, tonás y martinetes, y bulerías y tangos, que en ellos también Sevilla tiene su acento especial. Modelos de soleá trianeros forjados por cantaores de la talla de La Andonda, La Serneta o Ramón el Ollero.

Y, cómo no, sevillanas flamencas y otros cantes creados en Sevilla o por sevillanos, como la bambera, la saeta, y fandangos personales.

PROVINCIA DE SEVILLA

Sevilla_por_comarcas

Son muchas las localidades de la provincia sevillana que han tenido un papel principal en la creación y desarrollo del género flamenco, como es el caso de Lebrija, Utrera, Marchena o Alcalá de Guadaira. Los cantes y los cantaores de estos pueblos han contribuido de manera crucial para que el flamenco sea un género musical de carácter universal. Si seguimos el recorrido de la diligencia de Cádiz a Madrid, nos encontramos con Lebrija, Utrera, Alcalá, Mairena…, y todas alrededor de Sevilla. Es pues natural que de ahí hayan surgido voces dignas del mejor cante y dueñas de los secretos de la creación flamenca. El acento propio de cada una queda patente en los múltiples estilos que nos han legado.

Alcalá y su repertorio inmortal de soleares, Utrera cuna de excelsos cantores y sobre todo cantaoras, de la Serneta a Fernanda, en Lebrija de Juaniquí a Lebrijano, los Alcores con el gran Antonio Mairena, de Marchena el imponente Pepe Tejada. Toda la provincia sevillana es tierra fértil donde nacen unos cantes de especial importancia para el repertorio flamenco.

MÁLAGA

malaga_01La tercera provincia en los territorios del flamenco es Málaga, que por algo se conoce como la cantaora, comarca flamenca de primerísimo orden y fuente de algunos de algunos de los estilos más representativos del género, con Ronda, Álora o Vélez-Málaga como focos de acción más destacados.

Su contribución al flamenco es fundamental para entender el desarrollo del cante. Desde la malagueña a los tangos, Málaga ha dejado su impronta en cada uno de los estilos con los que ha enriquecido el repertorio, ganándose un lugar destacadísimo en el universo musical del flamenco.

El fandango de Málaga, en sus múltiples variantes locales, proporcionó al cante formas y maneras de interpretar a lo flamenco renovando la tradición.

Acercando el canto y el acompañamiento bailable a la estética musical de la seguiriya y la soleá, el fandango malagueño se fue tiñendo de flamencura hasta que cantaores de enorme talla artística, Mellizos, Canarios, Brevas, Trinis y Chacones, lograron forjar estilos de trascendental importancia.

Malagueñas, rondeñas, verdiales flamencos, y bandolás en general, la jabera y los jabegotes (probablemente las bandolás más antiguas), son estilos de fandango malagueño que se transformaron, por mor del éxito de cañas, soleares, seguiriyas y cantiñas, en cante flamenco de gran calibre. Cante grande por derecho sólo apto para auténticos cantaores. El acompañamiento de guitarra detuvo el compás para adecuarse a la manera flamenca y permitir al cante la libertad adecuada para crear melodías que han sido modelo del auténtico jipío con sentimiento.

El complejo genérico de las malagueñas lo forman una serie de estilos que han dado mucho de sí, bebiendo en su repertorio tradicional y alimentándose de los rasgos más característicos del cante flamenco. Todo apunta a que el primer estilo en clave flamenca fue la rondeña (confieso mis dudas en cuanto a si es cante de Ronda o de rondar). La figura de Juan Breva, nacido en los cuarenta del siglo XIX, parece que es crucial en el proceso de transformación del fandango malagueño a la malagueñas a través de los estilos denominados bandolás. También es crucial el papel que desempeñó El Mellizo de Cádiz, que creó un cante que contenía buena parte de los elementos que configuraban la malagueña propiamente flamenca, El Canario de Álora y La Trini, que aportaron en su cante el sabor adecuado a las nuevas corrientes. También fue el gaditano Fosforito un malagueñero de gran talla. Pero hay un gigante de este repertorio que se alza sobre los demás, otra vez el jerezano Antonio Chacón, compositor de modelos por malagueñas que trascendieron a su tiempo y se consolidaron como los modelos preferidos por los cantaores. Vemos pues cómo el mundo de la malagueña está forjado a dos manos, entre el Cádiz flamenco y Málaga la cantaora.

Mapa Malagueñas

Málaga también ha contribuido al cante flamenco por tangos -el acento malagueño de esos estilos tiene un espíritu propio y característico que contribuye a engrandecer el género-. Tangos en la tonalidad menor que artistas como El Piyayo aportaron al cante y que, desde su creación, forman parte del repertorio más flamenco, así como los de La Repompa. No olvidemos tampoco las bulerías y el polo de Tobalo, debido al presunto origen rondeño de este primitivo estilo.

GRANADA

GRANADA ALBAICÍN SACROMONTE

Granada, con un repertorio de tangos excepcional y las granaínas inspiradas en los fandangos locales de dicha provincia, es por derecho propio una importante ciudad en su contribución al género flamenco.

Aunque más alejadas del meollo flamenco, tanto Granada como Córdoba han aportado un buen número de cantes muy a tener en cuenta. Granada, tierra mítica que alberga una música de enorme belleza que, tras la eclosión del género flamenco, supo adaptar buena parte del repertorio tradicional, sobre todo por tangos y fandangos, con acento propio y repletos de flamencura. Granada simboliza como ninguna otra capital andaluza el ideal exótico por el que suspiraban los viajeros del siglo XIX que tanto dieron a conocer la singular forma de cantar, tocar y bailar practicada en el sur de la Península Ibérica. La gitana del Sacromonte, romana y mora, fascinaba a los extranjeros con sus bailes.

En las últimas décadas del siglo XIX y sobre todo ya entrado el siglo XX los cantes de Granada comenzaron a interpretarse en el cada día más suculento repertorio flamenco. Partiendo del fandango del Albaicín, y con aromas a la Vega granadina, Chacón compuso cantes de envergadura, de sutil melodía y complicada ejecución. Así mismo la variedad de tangos y zambras recobraron nuevos bríos con el advenimiento de la fiebre cantaora a lo flamenco. También ocupan su lugar cantes zámbricos como la alboreá, que también entrarán a formar parte del selecto grupo de cantes flamencos.

CÓRDOBA

Tienen mucha importancia también los cantes y cantaores de Córdoba capital y localidades como Lucena, Cabra o Puente Genil, que han aportado al repertorio cantes de inusitada belleza y muy interpretados por los artistas flamencos de toda procedencia.

Comarcas_de_Cordoba_(España)Por su parte, el arte flamenco debe mucho a la afición cordobesa. En sus cafés y teatros recalaron los más importantes cantaores, no en vano fue parada y fonda obligada camino de Madrid. Las noticias de una intensa actividad flamenca en Córdoba se remontan a los primeros tiempos del cante profesional. En la capital omeya y su provincia se forjaron además algunos cantes señeros del repertorio flamenco, como tres cantes por soleá atribuidos a Onofre o las cantiñas llamadas alegrías de Córdoba. Lucena, Cabra y Puente Genil han adaptado además sus aires autóctonos por fandangos para hacerse ya parte inseparable del mejor cante flamenco. Su concurso nacional continuó la senda poniendo en valor las mejores voces de la segunda mitad del siglo XX, en especial mencionaremos a Antonio Fernández, Fosforito, protagonista indiscutible de aquella época. También los cantes camperos y la saeta tienen en Córdoba un lugar en el repertorio autóctono hecho a lo flamenco.

HUELVA

600px-Huelva_por_comarcas-1Y no podemos olvidarnos de Huelva, provincia que atesora un gran número de variantes de fandangos que se han integrado en el repertorio flamenco gracias a las recreaciones que de ellos han realizado insignes artistas.

El fandango de Huelva ha vivido en su evolución dos etapas fundamentales, una la que podemos considerar como folklórica, cuando en el repertorio de fandangos imperaba lo bailable frente al cantable, y una segunda inundada por el ciclón flamenco de las primeras décadas del siglo XX. El cante de Huelva se fue alejando de la versión bailable para configurarse como cante de adelante, para escuchar, por mor de grandes figuras como José Rebollo, Rengel, Paco Isidro o Paco Toronjo. Sus voces prodigiosas ensalzaron los estilos onubenses dotándolos del acento flamenco apropiado y tan divulgado por Andalucía en aquella época. Una vez desprendidos del baile no quedaba más que adobarlos con tonalidades seguiriyeras y quejas de soleá para por fin configurar estilos locales pero con un marcado acento flamenco.

ALMERÍA

580px-Almería_-_Mapa_municipal_Comarcas.svgLas provincias orientales andaluzas, Almería y Jaén, y la no menos importante región murciana, han contribuido a enriquecer el repertorio flamenco con estilos muy significativos que suelen ser agrupados bajo el término de Cantes de Levante. Estas provincias mineras han aportado un colorido esencial al género y, aunque sus creadores o intérpretes no son siempre oriundos de ellas, la variedad de cantes las sitúan entre las más importantes dentro del mapa del cante flamenco.

Almería es para muchos el epicentro creador de los cantes mineros, tan extraños en su tonalidad y factura melódica. En sus tierras se encuentran los datos más remotos acerca de la taranta que es a su vez el patrón musical sobre el que se recrean el resto de los estilos nominados mineros.

JAÉN

1862:8:26 Dardalla en Lucena y Jaén feria varias funciones

26/8/1862

Jaén ha contribuido lo suyo a la expansión de un repertorio procedente de las provincias más periféricas con respecto a aquellas en las que se encuentra el meollo del género flamenco, con sus fandangos de Linares y sus tangos de La Carlotica

MURCIA

lampara_mineraAunque no pertenece a Andalucía la contribución de la provincia murciana al flamenco con el abundante repertorio llamado minero es notable. El festival de cante que todos los años se celebra en la capital minera de la región murciana, La Unión, da buena cuenta de que ese repertorio está totalmente vivo y que cada día tiene mejores adeptos, logrando situar los estilos mineros en la vanguardia de la expresión flamenca. Ya lo hiciera desde los primeros años del género el gran jerezano Antonio Chacón con su inolvidable cartagenera, o el Cojo de Málaga con sus murcianas y levanticas, y otros muchos intérpretes que han querido incluir en su repertorio los cantes mineros. Así lo hizo el otro jerezano ilustre de la época dorada del flamenco, Manuel Torre, con la grabación del taranto, dando paso a estas tonalidades exóticas y sugerentes al universo armónico y melódico del flamenco contemporáneo.

 

EXTREMADURA

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También Badajoz, con su repertorio de jaleos y tangos, ha contribuido notablemente a engrandecer el género flamenco. Los gitanos extremeños, influidos por la fiebre flamenca, también han ido configurando estilos que ellos mismos se han encargado de divulgar. Es el caso de los originales jaleos, una suerte de bulerías extremeñas, o los tangos, que hicieron furor en los años sesenta y setenta del siglo pasado en Madrid y que en boca de Camarón resultaron ser el emblema de toda un época esplendorosa.

OTROS LUGARES

Día de Reyes en La Habana grabado. El museo universal 20/1/1867

Día de Reyes en La Habana grabado. El museo universal 20/1/1867

 

Existen en el repertorio del flamenco muchos estilos que son inclasificables desde un punto de vista geográfico si nos atenemos a las provincias que recogemos aquí, bien por ser su origen discutido o porque su música se inspira en sones americanos.

No podemos dejar de citar la contribución que ciertos territorios americanos han hecho al flamenco, como son México con las peteneras, Cuba con las guajiras y rumbitas o Argentina con las milongas y vidalitas.

Madrid ha sido siempre la capital del género. Por sus cafés y colmaos han pasado desde los primeros años las principales figuras del flamenco, la afición madrileña por su parte ha sido la principal culpable de que un género de origen andaluz se haya proyectado al mundo. Además ha sido la cuna de figuras principalísimas, entre las que sobresale el gran Ramón Montoya, maestro pionero de la guitarra flamenca de concierto. En este sentido no lo es menos Barcelona y otras capitales.

También debemos citar las colombianas, creación de Pepe Marchena pero con acentuado carácter melódico de guajira y rítmico de los tangos. Así como la farruca o el garrotín, estilos hermanos de incierta procedencia. La rumba catalana también debe ser mencionada o la cultivada en Madrid, o las Zambras artísticas de Manolo Caracol.

Y es obligado reseñar a los no andaluces que han participado activamente en el desarrollo del género, como es el caso del natural de Lavapiés Ramón Montoya, o el navarro Sabicas, o la catalana Carmen Amaya, el alicantino Antonio Gades, y una lista interminable de grandes del flamenco que no han sido andaluces.

TERRITORIOS DE LA GEOGRAFÍA FLAMENCA

Aires. Este es el nombre que reciben en el flamenco algunos estilos cuando se agrupan por zonas geográficas, por ejemplo, aires de Cádiz, aires de Granada, en referencia a los estilos cultivados en dichas capitales. Aires, por ejemplo, de Cádiz son por antonomasia las alegrías y las cantiñas en general. En la discografía flamenca se pueden encontrar aires de Cádiz, de las cuevas de Graná, extremeños, flamencos, de la Marisma, de Huelva, rocieros. Felipe Pedrell se refiere al aire con estas palabras: ”aplícase a las composiciones musicales cuando se trata de darles cierto carácter que recuerde a algún canto o estilo que se quiere imitar, y así se dice aire de bolero, aire de zapateado, para dar a entender un movimiento y unos giros melódicos parecidos a los de los boleros, fandangos, etc.”. Se emplea en el flamenco como sinónimo de estilo, cante, variante o palo, para señalar alguno de los géneros o subgéneros que componen dicho arte. Así se habla de aires por bulerías, por soleá, por seguiriyas, aires de mirabrás;, al igual que, como dijimos, aires extremeños, aires de Málaga. Este término, como otros muchos del lenguaje flamenco, se usa también en el lenguaje taurino. Se puede ejecutar muy bien determinado género, pero sin ajustarse, sin adecuarse en la interpretación al carácter que le es propio; sin dotarlo de su “aire” carácterístico y diferencial, lo que le va a restar valor. Por ejemplo, un fandango onubense ha de “oler” a Huelva, y unas alegrías traernos el aroma de Cádiz; un toque por mirabrás ha de distinguirse del de los caracoles, por mucho que se basen en un mismo juego de compás; unas sevillanas bailadas tienen que recordarnos a Sevilla.

Albaicín. Barrio granadino en el que se ha concentrado mucho del mejor arte flamenco de aquella ciudad andaluza. Cantaba don Antonio Chacón: ”¡Viva el puente del Genil,/viva Graná, que es mi tierra!/¡Viva el puente del Genil,/la Virgen de las Angustias/la Alhambra y el Albaicín!”.

Aljarafe. Lugar alto y llano, promontorio, atalaya. Término de origen árabe. Llaman Aljarafe en Sevilla a todo ese balcón, ese mirador que forman diferentes localidades erigidas frente a la ciudad a la que se asoman, lugar opuesto a la llana campiña de la demarcación. De los Cantores de Hispalis es este fragmento de sevillana: ”Coplas de las marismas de Huelva,/las marismeñas,/rocieras,/y en el Aljarafe, Gines,/con su solera”.

Alpujarra, La. Comarca de tierras abruptas e indómitas, dependiente administrativamente de Granada y Almería. Hasta 1833 perteneció a Granada, formando un único partido judicial, que sumaba 51 pueblos, con capital en Ugíjar. Por lo escarpado de su situación, pues montañoso es todo el territorio, la población alpujarreña ha vivido en el aislamiento más absoluto, lo que no quiere decir que quedara al margen de influencias culturales ajenas. Debido precisamente a su situación geográfica, allí buscaron refugio en momentos delicados de la historia gentes de muy diferentes orígenes y costumbres, convirtiéndose La Alpujarra en un verdadero crisol cultural que ha conservado tradiciones de la cultura popular extintas en el resto de Andalucía y demás lugares del mundo. Teófilo Gautier en su Viaje por España dejó escrito: “Estábamos en Las Alpujarras, soledades inaccesibles, cadenas escarpadas y ásperas, de donde, según dicen, los moros no lograron ser expulsados del todo y donde viven ocultos algunos millones de descendientes moros”. Allí se mantiene un rico patrimonio de trovos y de allí salieron los andaluces que, trabajando como mineros, extendieron por Jaén, el Levante andaluz y murciano, el fandango que acabará por convertirse en cante minero. Improvisó el trovero Miguel García, Candiota: ”Murtas tierra de alegría,/con la voz de tu guitarra/me presento en este día/saludando a La Alpujarra/de Granada y de Almería”.

Altozano, El. En el habla flamenca hace referencia a la que fue plaza del Altozano, hoy paseo, sita a las puertas de Triana entrando desde el puente de Isabel II, un singular punto de referencia en el arte flamenco. Dice un viejo martinete trianero: ”Estando yo en el Altozano/partiendo yo mis piñones,/me agarraron por las manos/me llevan a los callejones”.

Andévalo, El. Comarca onubense al Sur de la Sierra –donde se encuentra Almonaster la Real y Encinasola-, de riqueza minera y musical, que comprende poblaciones como El Alosno, El Cerro, Cabezas Rubias, Santa Bárbara de Casa, Zalamea la Real, Nerva, Calañas, Valverde del Camino, Rio Tinto y Tharsis. En esa zona se recoge la mayor variedad conocida de fandangos. De Los Amigos de Gines es la copla: “Tiene el Andévalo minas/y un estilo diferente/de acompañar el fandango/entre copas de aguardiente”.

Asturiana / asturianada. Un estilo de cante que aparece en los discos de pizarra, también rotulada como Praviana. Por ejemplo Aires asturianos, por La Rubia; Asturianas, por en Niño de la Isla; Cuando salí de Cabrales, por Niña de los Peines; Praviana, asturianada flamenca, por el Cojo Luque; o Asturianas flamencas, por El Pena y Pena hijo. Hoy se cultiva en Cádiz, y no se debe confundir con el canto asturiano así denominado lleno de melismas y ciertamente emparentados con la naturaleza de los cantes a palo seco. La que conocemos tiene claramente tonos de milonga, y como una derivación de ésta debiera ser considerada, tanto en lo rítmico como en lo melódico, así como en el acompañamiento al cante.

Cantes de Levante. Estilos agrupados bajo el genérico de cantes mineros, como son la taranta, la minera, la murciana, la cartagenera, la levantica y el taranto. Se desarrollan principalmente en las localidades mineras de la provincia de Murcia (La Unión) y Almería. Tienen características comunes bien apreciables, sobre todo en la tono con la que se acompañan la guitarra (ver tono de taranta) que corresponde generalmente con el fa# modal. Tienen en común entre sí que todos estos cantes son fandangos y en su versión flamenca derivan en mayor o menor medida de la malagueña flamenca, siendo Antonio Chacón uno de los principales configuradores de algunas de las principales variantes de estos estilos.

Conquero, El. Zona prominente de Huelva capital. Camino que se eleva hasta el santuario de la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva, desde donde se nos ofrece una panorámica completa del estuario onubense. Canta, aunque no cuenta bien, el fandango: “Que se ven desde El Conquero,/cuatro pueblos tiene Huelva/que se ven desde El Conquero:/San Juan del Puerto y Moguer,/Gibraleón y Trigueros,/y Niebla también se ve”.

Jaeneras. Tipo de fandango que se cultiva en la provincia de Jaén que apenas se practica en el ámbito profesional del cante flamenco.

Macarena, La. Popular barrio sevillano de larga tradición flamenca, que ha dado muchos nombres ilustres a la cantera. “Y nació en la Macarena,/era el rey del fandanguillo/y nació en la Macarena,/era el rey del fandanguillo,/cantaba con mucha pena,/Manolo Vega, El Carbonerillo”.

Montañesas. Cante registrado en 1910 por el Niño de la Isla con la guitarra de Ramón Montoya con el título ‘Tengo que subir al puerto’. Tiene origen cántabro, y como las pravianas, se debe a la presencia de montañeses en la Andalucía tabernero-gastronómica, sobre todo Cádiz y Sevilla, lo que propició que se cantaran algunas canciones de su folklore que los cantaores flamencos adaptaron a su forma. Otros estilos, como el pregón de Macandé, tienen también referencias a Cantabria.

Perchel. Percha donde se tiende y pone a secar el pescado. //El Perchel fue el primer arrabal que tuvo Málaga, lugar de larga historia flamenca, llamado así -y también Percheles-, por la cantidad de perchas que se disponían en su superficie destinadas al desecado de pescados, que constituía el núcleo de su industria.

Perote. Natural de Álora (Málaga). Gentilicio de los naturales de tal localidad, de enorme tradición cantaora.

Pescadería y La Chanca. Barrio almeriense, sito en una zona marginal, desde los cerros de la sierra de Gádor hasta la ladera de la Alcazaba. Su población escasa de recursos tenía en la pesca uno de sus medios de vida. Constituyen el barrio más flamenco de Almería.

Plaza Alta, La. El barrio gitano y flamenco por excelencia de Badajoz, singular enclave del arte extremeño.

Rastro. Se conoce con este nombre un barrio madrileño de abundante población flamenca, repleto de tiendas de anticuarios, oficio practicado en gran medida por gitanos, y donde estuvieron instaladas algunas de las academias de baile más importantes. Todos los domingos se instala en las principales arterias de la zona un típico mercadillo que goza de gran fama.

Sacromonte. El barrio gitano de Granada que acogió en sus cuevas numerosas zambras públicas y creó toda una industria en torno al arte flamenco.

San Miguel. El barrio de San Miguel, donde han nacido algunas de las máximas figuras del arte flamenco de todos los tiempos, con Antonio Chacón y Manuel Torre por delante, es la alternativa local y natural al centro estratégico que significa para el flamenco el barrio de Santiago.

Santa Cruz de Mudela. El nombre de esta villa castellano-manchega, al extremo sudeste del Campo de Calatrava, provincia de Ciudad Real, aparece en la primitiva copla del cante por caracoles: “Santa Cruz de Mudela/cómo reluce,/cuando suben y bajan/los andaluces”. El motivo es que dicho municipio era parada y fonda obligada en la travesía desde Andalucía a Madrid o viceversa; los viajeros provenientes de Andalucía subían hacia Castilla y el resto bajaba a la tierra de María Santísima. Quién mejor para contarlo que Hans Christian Andersen (Viaje por España, Alianza Editorial. Madrid, 2005). Corría 1862 y marchaba camino de Madrid: “Desde Córdoba –refrescando en Andújar, Belén y La Carolina- hay que aguantar unas veintitrés horas dentro de una diligencia tirada por diez mulas para llegar a Santa Cruz de Mudela”. El pueblo

era el lugar de descanso, ofreciendo al viajero una fonda infame, antes de seguir, ya en tren, hasta Madrid, a donde se llegaba en sólo diez horas. Desde 1865 el ferrocarril comunicaría directamente la capital del reino con Andalucía. Desde mucho antes, en los tiempos más duros, dicho itinerario era frecuentado por las cuadrillas de toreros, que divulgarán como pocos a través del sendero y en Madrid el nuevo arte flamenco. Uno de esos espadas fue Tío José el Granaíno, creador de los mencionados caracoles.

Santa María. El barrio de Santa María, conocido en Cádiz directamente por El Barrio, con mayúsculas, ha sido el principal centro flamenco -fue en origen un asentamiento gitano- de tan flamenca ciudad. Dice el tango cantaor: “Si alguna vez vas a Cái/pasas por barrio de Santa María,/verás a los gitanitos/cómo te cantan por alegrías”. Y dice el tango chirigotero de Francisco García de Quirós: “Estos gitanillos que véis/son gaditanos, son gaditanos,/del barrio Santa María,/el más castizo y gitano”.

Santiago. El barrio de Santiago es y ha sido el gran centro flamenco del arte jerezano, lo que es decir mucho. En su mayoría sus habitantes fueron trabajadores en las gañanías cercanas.

Somorrostro. Barrio marginal que existió en Barcelona, donde hubo un importante asentamiento gitano que vio nacer a la bailaora de bailaoras, Carmen Amaya, y a otros tantos buenos artistas flamencos.

Tierra de María Santísima, La. Se conoce así en el mundo a Andalucía por su veneración mariana, pues fue baluarte en la consagración y defensa de la figura de la Virgen María en el rito Católico. Concretando más; Sevilla se adelantó a la Iglesia Católica Romana, ya que antes de que esta declarara como dogma de fe el argumento de la Inmaculada Concepción, Sevilla ya lo había proclamado. Y sería la Sevilla barroca la que se ganó a pulso un calificativo que se extenderá a toda Andalucía primero, y, después, incluso a la península (ver: Divina Pastora). El más flamenco de nuestros rockeros, el sevillista Silvio, sobre una marcha de Semana Santa arreglada y adaptada por Pive Amador, cantó: “María es la Pura Concepción/que antes que Roma, Sevilla proclamó,/inmensa luz que alumbra el existir/y en Primavera hay cielo al fin./(…) Tú eres la reina en cualquier galaxia/por eso con tu gracia/la vida se puede soportar”.

Triana. El barrio de Triana, arrabal sevillano al otro lado del río Guadalquvir, es el principal foco de arte flamenco que registra nuestra historia por la alta concentración de personalidades del género que allí vivieron o nacieron y los cantes que se desarrollaron. Esta soleá que difundió Antonio Mairena define el ámbito: “Son los cuatro puntalitos,/que sostienen a Triana;/San Jacinto y Los Remedios/La O y Señá Santa Ana”.

Trinidad, La. Barrio malagueño de larga historia flamenca. “Málaga está en cuatro barrios/y cinco con la ciudad,/y ninguno me ha gustao/como el de la Trinidad”.

Viña, La/ Viñero. Barrio gaditano de enorme tradición flamenca y sobresaliente ambiente chirigotero. La chirigota La vieja trova viñera nos canta: “Adiós, barrio de La Viña,/placita del Mentidero,/donde para Bocanegra/con toítos sus toreros”. Las referencias sobre una música pre-flamenca que se encuentran en los periódicos gaditanos del siglo XIX son muy abundantes. Como es el caso de la comedia titulada El jaleo de los mozos de La Viña en los ventorrillos de Puerta Tierrra, lugar que seguramente mucho tuvo que ver con el nacimiento de algunos de los más importantes estilos de la música flamenca. Si en el siglo XX el barrio gaditano de Santa María es el considerado como barrio flamenco de Cádiz, todo indica que en el XIX fue La Viña la protagonista de muchos de los acontecimientos y personajes de la época pre-flamenca. Así, en el Minué de La Viña que encontramos en la tonadilla a solo de Tomás Abril, compuesta en 1779, y titulada La anónima, el personaje encarnado por Paca Borda canta estos elocuentes versos: ”Los andaluces, en sus tangos graciosos, sus chistes lucen”, tangos graciosos premonición del repertorio de chirigotas. Y sigue: “el Barquillo de los madriles bien puede tener allá su pimienta, pero en Cádiz, en La Viña está la sal”. // Natural del barrio de La Viña (Cádiz), con todos sus complementos.

FAUSTINO NÚÑEZ - Flamencopolis ©2011