El Afinador de Noticias
La ruta Sevilla - Cádiz en 1846

Los palos de la A a la Z


Malagueñas /

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Juan Breva

Es uno de los estilos más líricos cuya cabal recreación necesita, además de inspiración, maestría canora, osea cantar por derecho. Como antecedentes de la malagueña podemos apuntar a  las tiranas y los fandangos boleros que se cantaron para acompañar el baile en el siglo XVIII, así como las rondeñas primitivas (cantos de rondar?) y los fandangos de Málaga ‘la cantaora’. Entonces estaba lejos de ser la versión que hoy conocemos. Se trataba de un canto alegre como advierte la tonadilla de Pablo Esteve ‘El viejo enamorado’, de 1779, donde la motrileña María Antonia La Caramba en el papel de gitana anuncia:

Que la Malagueña pretendo cantar por si vuestra pena os puedo aliviar… (baila) ea ea ea que ya bambolea ea ea ea

A lo largo de todo el siglo XIX la malagueña será uno de los géneros más populares y solicitados por el público en los espectáculos de numerosas capitales hispanas, logrando entrar a formar parte del repertorio popular en los lugares más distantes. Ya en los años treinta del siglo XIX Estébanez Calderón nos habla de un tipo de fandango, la malagueña al estilo de la jabera. Ese podría ser el estilo cantable, para escuchar, que pudo configurar modelos cercanos a la malagueña flamenca. Bajo el nombre común de malagueñas debemos diferenciar entonces dos tipos, por una parte los fandangos cantados existentes en Málaga desde finales del XVIII, y por otra la versión flamenca que surge hacia 1870 en las recreaciones, entre otros, de Juan Breva. Hipólito Rossy  diferenció tres tipos fundamentales de malagueñas: la corrida o verdial (también conocida como bandolá (Juan Breva)), la de cante (sin un compás fijo y que es la considerada flamenca, la malagueña nueva de Mellizo o Canario) y la instrumental (para guitarra, piano, orquesta, etc. como la de Ernesto Lecuona). Aquí nos ocupamos de las dos primeras, la de origen, con acompañamiento abandolao, y la propiamente flamenca, libre de compás. La malagueña, ya cristalizada en cante flamenco, ha servido de modelo a su vez a granaínastarantas, que no dejan de ser malagueñas de Granada y Levante, fandangos en origen abandolao que para hacerse flamencos se miraron en su madre, la malagueña.

Para la clasificación nos guiamos por el trabajo que en su día realizó Jorge Martín Salazar usando las grabaciones seleccionadas por el estudioso de Carmona Manuel García Ojeda y que amablemente nos ha hecho llegar el amigo Ramón Soler.

En el proceso de aflamencamiento que vivió la malagueña dejó de basar el acompañamiento en el ritmo abandolao, vinculado al baile, y así prescindir de un ritmo fijo, para interpretarse libre de compás, ad libitum del cantaor. Es entonces cuando se viene a denominar a esta forma de interpretar las malagueñas ‘malagueña nueva’, frente al concepto de cante abandolao. Sin embargo otros estilos añadidos ya en el siglo XX, fandangos locales como las rondeñas o los de Lucena conservan el acompañamiento abandolao, como los de Huelva con su aire genuino, variantes que se incorporaron al repertorio flamenco a través de grandes voces como las del Niño de Cabra o Rengel. Las malagueñas han dado lugar a un frondoso arbol de variantes dentro del flamenco, funcionando como prototipo de la mayoría de los cantes derivados del fandango andaluz que se cultivan en las provincias orientales de Andalucía. Estilos como las tarantas, cartageneras o granaínas, tienen en la malagueña flamenca el modelo a seguir. La malagueña es uno de los cantes flamencos más populares, y de los de mayor dificultad. Las diferencias entre ellas se basan en  la melodía del cante. Cada cantaor/creador ‘compuso’ (fijó) una melodía concreta (casi siempre sobre una letra determinada), aportando giros y matices propios, una mayor o menor ornamentación de los versos melódicos. El temple de la voz es largo y quejado, y se realiza sobre el modo flamenco, hasta que entra la letra en el relativo mayor. Juan Breva

Juan Breva y Paco de Lucena

Juan Breva y Paco de Lucena

En Málaga será Juan Breva quien comience a difundir los aires todavía abandolaos de la zona y que a poco tiempo darán paso al resto de los grandes cantes por malagueñas. Las llamadas bandolás y verdiales del Breva serán los que marquen la pauta Bandolá larga (Malagueña 1 de Juan Breva), dos primeras interpretadas por el propio Juan Breva acompañado de Ramón Montoya y la tercera de la Andalucita acompañada de Niño Ricardo




Bandolá corta (Malagueña 2 de Juan Breva) un ejemplo de Breva y Montoya

Y este segundo del Cojo de Málaga acompañado por Borrull

Un tercer estilo atribuido a Juan Breva se corresponde con el conocido como Verdial de Vélez, las primeras por Breva-Montoya y la tercera por el Canario de Colmenar acompañado de Montoya. Este cante tiene una gran similitud con el conocido como fandango del Albaicín o fandango de Frasquito Yerbabuena, lo que sugiere que el cantaor granadino se inspiró en el cante de Juan Breva para su ‘creación’.



Un cuarto estilo de Juan Breva es este que dejaron grabado El Pena padre y la Rubia de las Perlas


Malagueñas viejas UnknownMartín Salazar clasifica como Malagueñas viejas un modelo arcaico como este que grabó en 1910 el Niño de la Isla con la guitarra de Ramón Montoya

Este mismo cante lo grabó Pastora Pavón con la guitarra de Montoya

Otro modelo de malagueña vieja según Martín Salazar es este que grabó Paca Aguilera

Y un tercer modelo de malagueña vieja grabado por El Pena padre

Un modelo de malagueña antigua que más parece un jota que un fandango malagueño es esta llamada zarabanda que grabó la Rubia de las Perlas en 1914, una belleza

Enrique el Mellizo La primera malagueña netamente flamenca, ya sin compás, pudo salir de un cantaor no malagueño, el genial Enrique el Mellizo, de Cádiz, cuya forma solemne y dramática adoptó cadencias del polo de Tobalo, y en opinión de José Manuel Gamboa ya podrían estar en la malagueña de una tal Dolores, gaditana también, de la que nos habló Estébanez Calderón. El cante del Mellizo es muy maleable, existen de éste cante tantas variantes como posibilidades hay de realizar la característica cadencia al modo menor. En los cilindros de cera han aparecido en los últimos años cantes antiguos, que nos retrotraen a una época del flamenco cuando los grandes genios aun no habían modelado aún el repertorio para el siglo XX. Entre estas grabaciones encontramos una malagueña de Garrido de Jerez que no es otra que la de El Mellizo (agradecemos desde aquí a Antonio Barcerán que nos proporcionase esta grabación).

Otra versión antigua es la que dejó registrada El Niño de la Isla, cantaor que seguramente nos transmite la más fiable malagueña doble del Mellizo

Un cante atribuido por unos al Niño del Huerto y por otros al Marrurro, lo interpreta Canalejas de Puerto Real en el estilo corto del Mellizo. Llaman la atención las tres cadencias al menor que le imprime un carácter realmente dramático a este bellísimo cante

Así mismo Manuel Vallejo, que la comienza como su fuera a cantar un taranto, hace las tres cadencias al menor. El estudioso de este repertorio Martín Salazar indica, como en la anterior, la atribución al Niño del Huerto o El Marrurro de este hermoso cante

Seguramente Aurelio Sellés es quien mejor ha recreado esta malagueña, las cadencias al menor las hace de nuevo en las tres, aunque en la primera ya apunta hacia la dominante, algo que también, de forma más velada, hace Canalejas

Pericón de Cádiz interpreta otro modelo, más valiente y lucido que el anterior optando, en vez de cadenciar siempre al menor, hacerlo solo en la última (obligada)

La versión de Valderrama en ninguno de las tres cadencias opta por el menor, y aun así sigue cantando el modelo de El Mellizo

Un presunta inspiración religiosa que tuvo Enrique El Mellizo pudo haber sido determinante en su creación, alegando tonalidades gregorianas. La grabó Marchena como litúrgica

Cuando la Malagueña del Mellizo se interpreta en tonalidades altas y valientes se conoce como doble, tal y como nos la dejó Pericón de Cádiz (y escuchamos antes al Niño de la Isla)

La versión de Chano Lobato es ciertamente doble ya que llega a terner haste siete tercios, en vez de los seis habituales en todo fandango.

El Canario

El Canario de Álora a la izquierda

Otra piedra fundamental en los orígenes de la malagueña flamenca es el cante creado por el Canario de Álora. Su fallecimiento prematuro nos privó de un creador nato que sin duda hubiese dejado joyas al repertorio. Nos queda un cante de gran belleza y lirismo, adoptando la costumbre de comenzar la copla con la última palabra del primer verso. Escuchamos las versiones de Cayetano Muriel Niño de Cabra y Manuel Escacena


También la grabó en época primitiva Antonio Pozo El Mochuelo

Y esta es la versión de Juan Valderrama

Y por fin el estilo de Antonio Chacón íntimamente emparentado con este del Canario

La Trini 1

La Trini

Cantaora de fuste fue sin duda Trinidad Carrillo La Trini, y sus cantes han quedado en el repertorio flamenco como algunos de los más preciados. Martín Salazar asigna a la cantaora varios estilos. El primero, el más conocido, con su aroma minero, que dejó grabado El Pena hijo

La gran Paca Aguilera imprimió su sello a esta creación de la Trini

De este cante dió buena cuenta Carmen Linares en su espléndida Antología del cante de mujer

Piñana dejó grabado como Cartagenera personal un cante que bien parece inspirado en el primero de la Trini

La Trini 2 Un segundo estilo que escuchamos al gran Bernado de los Lobitos

La Trini 3 El tercero de la Trini en la voz de Ángel de Álora

La Trini 4 El cuarto que tiene mucho de Baldomero Pacheco en la voz del Pena hijo

Maestro Ojana Otro estilo antiguo de malagueña es el atribuido al maestro Ojana, que escuchamos en la voz del Manuel Vallejo con la guitarra de Borrull

Chacón maxresdefault Pero hablar de malagueña y flamenco es hablar del genio creativo del jerezano Antonio Chacón. Impuso su magisterio y se situó como indiscutible maestro. Su legado es la mejor muestra. Debemos al recordado José Blas Vega el estudio más minucioso sobre el cantaor jerezano donde da buena cuenta de la personalidad creadora de Chacón y la profunda huella que dejó en estilos como los caracoles y mirabrás, los cantes mineros, y sus jondas versiones por seguiría y soleá, aunque este punto no haya sido reconocido como merece, nos tememos que por cuestiones no musicales sino más bien etnológicas, al no ser Chacón cantaor gitano. Chacón 1 Primer estilo de Chacón con la guitarra del gaditano Juan Gandulla ‘Habichuela’

Este cante de Chacón interpretado ahora por la inspirada voz de Enrique Morente con Pepe Habichuela

Chacón 2 El segundo estilo del jerezano Antonio Chacón

Chacón 3 El tercero de los estilos de Chacón, conocido como Malagueña Grande

Y la prodigiosa versión de este cante por el llorado amigo Enrique Morente con la guitara de Niño Ricardo

Chacón 4 Y el cuarto estilo de Chacón con la guitarra de Montoya

Chacón 5 El quinto corresponde con el estilo que antes hemos mencionado inspirado en el cante de El Canario Gayarrito / Chacón? Un estilo atribuido a Gayarrito, algunos lo atribuyen a Chacón aunque no lo dejó grabado, pero si lo hizo magistralmente Enrique Morente

Fosforito

Fosforito de Cádiz

Fosforito de Cádiz

También fueron muy populares los cantes de Fosforito de Cádiz, que llegó a competir con Chacón en los cafés cantante, actuando a horas diferentes a fin de que los aficionados pudiesen asistir a los recitales de ambos genios gaditanos cantando por Málaga. Al contrario que Chacón no tenemos, por desgracia, grabaciones de Francisco Lema, que así se llamó el reconocido cantaor gaditano. los dos estilos a él atribuidos han permanecido en la memoria de principales cantaores como El Niño de Marchena o Cayetano Muriel el Niño de Cabra. La tradición malagueñera en Cádiz se remonta a tiempos de la Dolores, en los años treinta y cuarenta del siglo XIX, dieron el salto al flamenco a través de las creaciones de Enrique el Mellizo y tuvieron mando en plaza con las de Chacon y Fosforito. Puede presumir pues Cádiz de tener en estos cantes mucho que decir. Fosforito 1 El primer estilo iinterpetado por el maestro de maestros Pepe Marchena

Fosforito 2 El segundo estilo de Fosforito por Cayetano Muriel con Montoya

Fernando el de Triana Fernando el de Triana nos legó una cante que se conoce como taranta-malagueña que también hemos querido incluir aquí interpretado por la inefable Pastora Pavón

La Peñaranda Y el estilo de la Peñaranda con aromas mineros y también de gran aceptación por los artistas y la afición. Se la escuchamos a Pepe de la Matrona

Martín Salazar en su clasificación de los cantes por malagueñas y derivados (granaínas, tarantas…) también da buena cuenta de otros estilos entre los que seleccionamos los siguientes: Otras malagueñas Estilo del Caribe, canta El Pijín

El cante del Alpargatero de Málaga, canta Niño Sevilla con Miguel Morrull

Estilo del Tabaco por Ángel de Álora

Estilo de Chilanga por Diego Clavel

Estilo de Cipriano Pitana, canta Antonio Canillas

Estilo de la Rubia Santiesteban

Cante de la Niña de Linares

Estilo personal por malagueñas de Pastora Pavón la Niña de los Peines con Melchor de Marchena

Estilo del Chato de las Ventas

Los dos estilos de Personita


Malagueña de Diego el Pijín

Malagueña perota, para algunos la primigenia. Canta Ángel de Álora

Estilo de Calabacino

Estilo de El Niño de Vélez

El estilo personal de Juan Varea

Dos estilos de El Ruso


Y uno de los estilos de más reciente creación, el de Diego Clavel con la guitarra de Manolo Franco

EL COMPÁS A pesar de que la malagueña prescinde hoy del compás, en la guitarra se puede adivinar el acompañamiento abandolao originario. La introducción de guitarra la podemos considerar, tanto rítmica como armónicamente, como propia del género, así como la melodía que se realiza en los bordones en casi todas sus variantes. LA TONALIDAD En las malagueñas, como en todos los fandangos, las variaciones de la guitarra se realizan sobre el tono modal andaluz, mientras el cante por utiliza como base de acompañamiento el ostinato del fandango (en tono mayor) con algunas variantes según el tipo de malagueña. LAS LETRAS La estrofa sobre la que se entona la malagueña corresponde a una copla de 4 o 5 versos octosílabos con rima cruzada asonante o consonante, repitiendose el 1ro o el 3er verso. Los tercios de la malagueña, como ocurre con todos los cantes de las provincias orientales, son cada uno de los versos melódicos, así un cante por malagueñas tiene seis tercios, de los que uno o dos son repetición de un verso. Sus temas suelen ser locales, mencionando con frecuencia la ciudad de Málaga, con sus barrios y monumentos más destacados, aunque también abundan las de carácter trágico. LOS PRINCIPALES INTÉRPRETES La Malagueña, aparte de los antes citados, la han cultivado maestros tan destacados como Rojo el Alpargatero, Manuel Centeno, Bernardo el de los Lobitos, Juan de la Loma, Aurelio de Cádiz, el Flecha de Cádiz, la Niña de los Peines, Manolo Caracol, Niño de Cabra, Manolo Vargas, Pericón de Cádiz, Cobitos, entre otros. Sobre esta extensa variedad se añaden las que hoy realizan Enrique Morente, Fosforito, Naranjito de Triana o Luis de Córdoba.

Selección YouTube

Imagen de previsualización de YouTube Imagen de previsualización de YouTube Imagen de previsualización de YouTube

FAUSTINO NÚÑEZ - Flamencopolis ©2011