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La bambera de la Calandria, Sevilla 1846

Los palos de la A a la Z


Rondeñas /

En el flamenco existen dos tipos de rondeña: las de cante y las de guitarra de concierto.

La rondeña es un fandango, o mejor dicho, unos pocos fandangos que deben su nombre genérico, en opinión de la mayoría de estudiosos, a su lugar de origen, la ciudad malagueña de Ronda, localidad fronteriza entre las provincias de Málaga y Cádiz.

El Zurriago, Madrid 1821, nº 1

El Zurriago, Madrid 1821, nº 1

Aunque también podríamos decir que, por su etimología, provenga de antiguos cantos de ronda o de rondar, rondeñas del cancionero popular que pudieron ser, antes de aflamencarse, canciones de rondar las calles de pueblos y ciudades. No en vano existen rondeñas en varias localidades españolas como el bolero o rondeña de Orellana.

La antigüedad de las rondeñas cantables está fuera de toda duda, las referencias abundan desde los años veinte del siglo XIX, aunque generalmente apoyando la segunda teoría sobre la etimología del estilo.

Sabemos que en el repertorio de Silverio Franconetti estaban las Rondeñas del Negro, junto a serranas, seguiriyas, polos y cañas.

Las rondeñas flamencas se acompañan con aire abandolao y en el tono de la malagueña, al contrario que la versión para guitarra de concierto. Podemos concretar hasta tres tipos de rondeñas en el repertorio del cante flamenco.

Rondeña de cante 1

En la discografía flamenca aparece como rondeña un cante grabado por Antonio Pozo El Mochuelo en 1907 la Rondeña del Negro como remate de la javera, precisamente el cante que conocemos del repertorio de Silverio.


La podemos considerar como rondeña clásica, y como curiosidad diremos que la melodía que la define es muy semejante en su arranque al polo natural.

En una versión más moderna la llamada rondeña malagueña dibuja esa melodía del Mochuelo aunque ligeras variantes en la versión de Jacinto Almadén

La misma que más recientemente grabó Luis de Córdoba

Rondeña de cante 2

Otro cante grabado como rondeña es el que registró Rafael Romero El Gallina, curiosamente primero la graba con aire de fandangos de Huelva y más tarde con el abandolao característico poniendo la interrogación en el origen de este cante.

Rondeña de cante 3

Juan Valderrama, artista de sabiduría canora bien acreditada, grabó en varias ocasiones un cante rotulándolo como rondeña. Andrés Raya nos dice que éste cante es una versión malagueña de un fandango de Lucena

Rondeñas de guitarra

Por otra parte existe un modelo de rondeña para guitarra de concierto. Desde muy antiguo fue habitual realizar instrumentales de guitarra con variaciones sobre aires de rondeña, partiendo de la creación que hizo el guitarrista Julián Arcas, sin embargo la que se convertirá en clásico del estilo, ya en el siglo XX, será la de Ramón Montoya, tomada a su vez del pionero Miguel Borrull padre.

Cuando la rondeña se interpreta para guitarra de concierto, suele emplearse más sobre la parte en modo flamenco que sobre el modo mayor propio del cantable.

La rondeña para guitarra de concierto se interpreta en un tono muy particular, do# flamenco, exclusivo de este toque y que viene dando mucho juego también en el acompañamiento en general. Para extraer todo el jugo de ese tono la sexta cuerda se baja del Mi al Re, teniendo así el guitarrista la dominante flamenca en los graves. Esta escordatura (particular afinación de la guitarra), bajar la sexta cuerda del Mi al Re, se completa al bajar también la tercera del Sol a Fa#, ampliando así la sonoridad del Re mayor, como decimos dominante flamenca del tono de rondeña: Do sostenido flamenco.

EL COMPÁS

Se acompañan sobre el aire abandolao propio de los fandangos de las provincias orientales de Andalucía. La versión de guitarra se hace libre, a modo de taranta.

LA TONALIDAD

Como el resto de fandangos la rondeña alterna la tonalidad mayor del cantable con la modal de los interludios de guitarra.

Para realizar el toque de rondeña de concierto (no confundir con la rondeña cantable) se estableció una tonalidad alternativa al toque por medio. Si la granaína es al dos por medio (sin cejilla) la rondeña es al cuatro por medio, Do sostenido modal. La cadencia flamenca se hace entonces sobre el Fa sostenido menor, Mi Mayor, Re Mayor y Do sostenido Mayor. En este caso se realiza una escordatura en la guitarra: bajando la sexta al re y la tercera al fa sostenido, para obtener la sonoridad en el acorde de Re mayor, el segundo grado, la dominante flamenca.

Escuchemos el clásico de Montoya, de nuevo, pero ahora tocada por un joven Paco de Lucía, su primera grabación solista, declaración de principios del algecireño, impregnando la pieza, sobre todo desde el punto de vista técnico, de su lenguaje ya entonces muy personal.

LAS LETRAS

La estrofa de la rondeña es un fandango, una quintilla: cinco versos octosílabos, con dos rimas, asonantes o consonantes, y sus temas suelen ser camperos, descriptivos, amorosos o vivenciales.

LOS PRINCIPALES INTÉRPRETES

Entre los intérpretes que han cultivado la rondeña destacamos a Fosforito, Jacinto Almadén, Rafael Romero, Enrique Morente o José Menese.

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