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La ruta Sevilla - Cádiz en 1846

Los palos de la A a la Z


Saeta /

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Manuel Centeno

Se conocen en Sevilla desde 1862, siendo malmiradas y tachadas de ‘pueblerinas’, según hallazgo de José Luís Ortiz Nuevo. Sin embargo, esas saetas poco se parecerían a la saeta flamenca, se trataba más bien de jaculatorias que parecen esconder reminiscencias musicales judías. Así en pueblos como Marchena, cuyo tesoro saetero antiguo es digno de tener en cuenta, o Puente Genil así como otras muchas localidades que tuvieron población judía y que aún conservan algunas de las hoy llamadas saetas viejas. Son llamadas igualmente saetas llanas o cuarteleras, a las que la moderna saeta flamenca tomó el relevo en la voz del pueblo y se conservan en determinadas poblaciones, además de las citadas, como Lucena, Cabra y Castro del Río, en Córdoba; en Alosno, Huelva; Arcos de la Frontera en Cádiz, y en las localidades sevillanas de Mairena del Alcor, Arahal, Utrera.

En Sevilla fueron prohibidas en 1876, regresando al tiempo ya adaptadas por voces flamencas, sobre todo en el barrio de La Macarena. Muchos abogan no obstante por atribuir la creación de esta saeta flamenca de que hablamos a Enrique el Mellizo, lo que puede ser perfectamente cierto. Comenzaba a final del siglo la verdadera historia del cante por saetas, con coplas más naturalistas, más directas, y escritas con requiebros andaluces por los flamencos. Se suele atribuir también al cantaor Manuel Centeno la creación de la versión flamenca de la saeta.

Se han intentado diversas clasificaciones del cante por saeta, las saetas por seguiriyas, por carceleras, por tonás y martinetes, amén de la saeta malagueña, mezcla de seguiriya y martinete redoblao, el resto se han basado en el tema que tratan, sea de Cristo o de la Virgen; otras clasificaciones optan por el tema que tocan: Laudatorias, explicativas o descriptivas, exhortativas, plegaria.

Escuchamos algunos de los modelos flamencos más asentados entre los santeros. Primero la saeta por carcelera en la voz de una jovencísima Rocío Dúrcal


Otra saeta que contiene la cadencia propia de la carcelera es la que hizo la Niña de la Alfalfa, que grabó Carmen Linares

Las seguiriyas también nutren de melodía a la saeta flamenca, es quizás la fórmula más extendida entre los intérpretes que adaptan el cante por seguiriya a las letras de la saetas. Traemos cinco clásicos: Manuel Torre, Manuel Vallejo, El Gloria, Pepe Marchena, Antonio Mairena y Manolo Caracol






En Cádiz se practica la nominada saeta de la Mónica que aquí interpreta Almendrita

Para rematar el cante por saeta se suele incluir un macho, una letra de cierre, que se corresponde con la llamada toná del Cristo. Se la escuchamos a Vallejo y Marchena respectivamente


EL COMPÁS

Como todas las tonás las saetas se cantan libres, si un compás musical determinado

LA TONALIDAD

Dependiendo de si son por martinete, toná, seguiriya o carcelera, la tonalidad puede ser la escala frigia andaluza o el modo mayor, e incluso el menor

LAS LETRAS

La copla es de cuatro versos octosílabos (romance) con cinco fragmentos cadenciales (tercios) repitiéndose el tercer verso.

LOS PRINCIPALES INTÉRPRETES

Destacó en el género el sevillano Manuel Centeno -considerado el artífice de la saeta que hoy conocemos. Así mismo es obligatorio enaltecer el cante que nos dejó  el jerezano Niño Gloria, sin olvidarnos de Manuel Torre y Antonio Chacón –que llegó a grabar ejemplos en cilindros de pizarra. La cultivaron también La Serrana, Medina El Viejo, La Niña de los Peines, Manuel Vallejo y Pepe Marchena.

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