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La ruta Sevilla - Cádiz en 1846

Los palos de la A a la Z


Tarantas /

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Cojo de Málaga

Dentro del grupo de los llamados cantes de las minas, o cantes de Levante, la taranta es el género matriz; el que funciona como regulador. de los elementos que definen los cante mineros. Es un cante virtuoso que necesita amplio rango vocal y constituye una variante del fandango libre de ritmo, de enorme calidad musical y extensa gama de variantes; son cantes de procedencia minera –de la mina y, principalmente, su entorno-, con principales variantes en Almería, Jaén, Murcia y Cartagena -La Unión.

Las tarantas jienenses recurren más a la filigrana –especialmente en los remates-; las de Almería son menos barrocas y suelen comenzarse por el final del segundo verso,.Todas tienen unas modulaciones características; atarantadas se les dice. Es propio de las tarantas, así como de otros cantes de Levante, el punto de inflexión melódica sobre el que reposa la voz en la copla sobre la séptima del primer grado (en Re mayor, Do natural).

Su origen y apelativo está aún por resolver. La mayoría apuesta por una procedencia almeriense, donde la crearían las cuadrillas de mineros procedentes de las Alpujarras. Emigrantes de Jaen, Granada y Almería que hacia 1890 llegan a las minas murcianas. Surge un triángulo que trazamos entre Almagrera (Almería), Cabezo Rajado (Murcia) y Linares (Jaén) alimentado de continuas migraciones en aluvión de ángulo a ángulo, salpicado en los caminos por ventorrillos.

Rojo el Alpargatero

Nombres como el Ciego de la Playa, Pedro el Morato, Concha la Peñararnda o El Rojo el Alpargatero irán definiendo los estilos. Ya existían en el XIX denominaciones de cartageneras murcianas y, como nos hace notar el amigo Ramón Soler, en las placas grabadas por la cantaora rondeña Paca Aguilera ya vendrán rotuladas como tarantas, en este caso como taranta-malagueña.


Ya Chacón en 1898 con la guitarra de Borrull padre rotula el cante que hace de cartageneras como taranta. Pero téngase en cuenta que toda la cuestión nominativa está en verdad por resolver pues a un mismo cante se le ha llamado según la época de una u otra forma.

Desde el momento en que don Antonio Chacón asume el repertorio minero, el engrandecimiento musical del mismo será formidable. De esta fuente beberán los más importantes intérpretes de las décadas de los 20, 30 y 40 del siglo XX como El Niño de Cabra, Manuel Vallejo, Cojo de Málaga, Niña de los Peines, Manuel Escacena, José Cepero, Pepe Marchena, Manuel Torres, Guerrita, El Pena, Bernardo el de los Lobitos, Jacinto Almadén y Canalejas de Puerto Real, entre otros. Es Piñana quién en los años cincuenta los rescata del olvido diciendo haberlos aprendido de Antonio Grau, hijo del ‘Alpargatero’.

Las tarantas presentan numerosas variantes como son la media taranta (más sencilla), la tarantilla (breve y alegre) y el taranto (viril y profundo, sobre una apreciable métrica binaria), la taranta artística o de La Unión que otros consideran la de Linares, y la taranta grande, al estilo de la Malagueña del Mellizo, y todos los cantes mineros que sin duda beben más o menos del caudal de música del cante por tarantas.

Se conocen numerosas variantes de tarantas bien por las regiones donde se creó como la de Linares, la de La Unión, etc. o por variaciones de los estilos personales que se popularizaron como la del Cojo de Málaga, la del Pajarito, la de Pedro el Morato, la de Antonio Pozo El Mochuelo, el Frutos de Linares, Manolo Romero, Pepe el Molinero, etc.

Pastora Pavón dejó grabadas varias tarantas. Entre ellas la que se considera la más primitiva, la llamada de La Gabriela

Igualmente otro grande de estos cantes fue Manuel Vallejo quien realizó versiones muy personales, como esta de ‘Las llamas llegan al cielo’

Pepe Marchena también destacó en estos cantes. Su facilidad para la ornamentación melódica hacía de la taranta un estilo casi hecho a su medida

En Linares, Jaén, se cultiva un modelo de taranta que tiene una enorme presencia en el repertorio de consagrados cantaores. Así el jerezano José Cepero hizo una versión sublime de la taranta de Linares

Carmen Linares grabó en su ‘Antología del cante de mujer’ la taranta-minera de la Niña de Linares, un cante virtuoso y que necesita una verdadera vocación flamenca para conseguir extraerle todo el jugo musical que encierra

En la guitarra será el acompañante habitual de Chacón, el madrileño Ramón Montoya, quien acabará construyendo un repertorio incomparable que se ha convertido en fuente principal del toque minero, tanto de acompañamiento como de concierto.

EL COMPÁS

Las tarantas, como buena parte de los cantes de las provincias orientales andaluzas se cantan sin una métrica determinada, lo que en el flamenco se llama cante libre, libre de compás que no de ritmo, ya que la rítmica resulta de la comunión entre cantaor y guitarrista

LA TONALIDAD

Para acompañar el cante por taranta se estableció una tonalidad alternativa al toque por arriba que consiste en trasportarlo sobre el segundo traste, sobre el Fa sostenido modal, quedando la cadencia andaluza para las variaciones y falsetas de guitarra sobre los acordes de Si menor, La mayor, Sol mayor y Fa sostenido mayor, y para la sección cantable, la taranta propiamente dicha, tónica en el Re mayor, dominante en el La mayor y subdominante en el Sol mayor.

LAS LETRAS

La copla  es un fandango compuesto de seis fragmentos cadenciales. Los temas que desarrolla son principalmente amorosos o mineros, con alusiones a lo cotidiano y a veces con carácter de protesta social.

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