El Afinador de Noticias
La ruta Sevilla - Cádiz en 1846

Los palos de la A a la Z


Zarabanda /

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Antes de nada debemos apuntar que existe un cante, un modelo de malagueña antigua que más parece un jota que un fandango malagueño, conocido como zarabanda popularizado por la Rubia de las Perlas quien la grabó en 1914, una belleza


Pero cuando hablamos de zarabanda nos referimos a un baile de origen americano que llegó a las costas andaluzas a finales del siglo XVI y cuyo bajo ostinato se integró, como ocurrió con la chacona, la folia y el pasacalle, en los principales centros musicales de Europa.

Ese bajo sirvió de base armónica para diferentes ‘improvisaciones’ que compositores como J.S. Bach utilizaron como parte de la suites de danzas barrocas.

En la música tradicional andaluza la zarabanda, como cualquier otro género, no despareció, sino que sus elementos rectores se disolvieron en otros estilos, como pueden ser las jácaras, este a su vez en fandangos y jaleos, que finalmente dieron vida a la soleá.

Todo apunta a que ciertos elementos rítmicos de la zarabanda, además del armónico antes citado, pudieron cristalizar en algún que otro estilo flamenco, como el uso del compás alterno de 6/8 + 3/4, amalgama de un compás binario con uno ternario que construye buena parte de la rítmica más netamente flamenca.

Eran canciones de tono pícaro, de las que ya Cervantes en “La Gitanilla” nos daba cuenta –“Salió Preciosa rica de villancicos, de coplas, seguidillas y zarabandas…-, que hasta hace poco hacían los gitanos granadinos del Sacromonte para regocijar las fiestas. Dice una copla:

Tu vas pregonando tu orgullo
porque yo no te atiné:
Pues otro día me pondré
un farol en el capullo
y en los huevos un quinqué

FAUSTINO NÚÑEZ - Flamencopolis ©2011