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La ruta Sevilla - Cádiz en 1846

Los palos de la A a la Z


Jotas /

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Baile tradicional y la música y letra con que se interpreta. Es uno de los cimientos sobre los que se edifica en el siglo XIX la música flamenca, junto con la seguidilla y el fandango. Originalmente la jota tiene un rítmica particular que consiste en la agrupación bajo un mismo metro de dos periodos ternarios unidos, lo que lleva a que esta danza deba ser escrita en 6/8, al tener la base ternaria agrupada en dos partes de tres pulsos cada una.

Un patron de jOTA (compás uno) + uno de BOLERO (compás dos) = SOLEÁ, CANTIÑAS

Un patron de jOTA (compás uno) + uno de BOLERO (compás dos) = SOLEÁ, CANTIÑAS

 

En referencia al flamenco la jota, en el plano rítmico, aportó una serie de acentuaciones que se conservan en géneros como las cantiñas, aunque fue en el armónico donde ha dejado una huella más profunda, precisamente en la alternancia de tónica y dominante que pervive como bajo ostinato en buena parte de los estilos flamencos realizados en los modos armónicos, mayor y menor.

Aquí la jota de Santiago de Murcia interpretada por Paul O’Dette a la guitarra barroca


La presencia más evidente de las jotas está sin embargo en buena parte de las alegrías de Cádiz, ya que muchas de ellas no son otra cosa que jotas adaptadas al compás de la soleá al golpe, aflamencando la melodía cantable. El Mochuelo registró varias, y también La Rubia o el Niño Medina, entre otros cantaores. Escuchemos al jerezano Niño Medina

 La jota tiene un rítmica muy particular que se trasvasaron al flamenco en forma de patrones que se usan una y otra vez. Sin embargo fue en lo melódico y armónico (en los acordes de la guitarra) donde ha dejado una huella más profunda, en las cantiñas nominadas alegrías. En la melodía flamenca la jota dejó su marca en el cante por alegrías, que adaptó muchas melodías joteras, mientras se fundían con el aire de los jaleos gaditanos. Las alegrías no son otra cosa que jotas adaptadas al compás de la soleá al golpe, aflamencando la melodía cantable y con aire bailable.

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Si de la jota tenemos referencias desde el siglo XVIII lo más probable es que llegaran a Cádiz mucho antes de la guerra contra Napoleón. Si bien la aragonesa es la jota más popular y vistosa, en su canto y baile, no es la única ya que no existe región en España que no tenga su propia jota, en Andalucía Cádiz se llevó la palma e hicieron sus jotas jaleadas que llamaron canto alegre, por alegre y por fin alegrías. Todo este ocurrió antes, durante y, sobre todo, después de 1812.

En el repertorio de tonadillas se encuentra un buen número de jotas desde los años cincuenta del XVIII hasta bien entrado el XIX. Como muestra una tonadilla a cinco que escribió Luis Misón titulada La cocinera del año 1760. En un airoso compás se canta:

Esta es la nueva jota de Andalucía,
la cantan los arrieros de maravilla,
a maroli maroli, marolita mía.

Buena parte de las jotas de esta época tienen un estribillo en el que se nombra el género, como ¡A la jota, jotita del baile…

Curioso que de arrieros y arados vaya la cosa, porque uno de los juguetes jaleados más antiguos dice:

Arandito, arando
rosas y lirios
vas derramando

FAUSTINO NÚÑEZ - Flamencopolis ©2011