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Seguidillas gitanas /

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Pepita Vargas - seguidillas gitanas La Época, Madrid 23/6/1850

Pepita Vargas – seguidillas gitanas La Época, Madrid 23/6/1850

Al hablar de géneros musicales preflamencos debemos tener muy en cuenta que no siempre los estilos homónimos en diferentes épocas son de la misma especie musical. Las seguidillas del XVIII son eso, seguidillas, con la estructura literaria propia de este modelo, y no seguiriyas, estilo flamenco que responde a un modelo de estrofa determinado y único en su género. Y aunque vayan intitulados como seguidillas gitanas nos se refieren a lo que hoy reconocemos como seguiriyas.

Sin embargo las seguidillas, y sobre todo las boleras, influyeron considerablemente en la cristalización de muchos géneros flamencos, no en vano el llamado ritmo abandolao, propio de buena parte de los fandangos malagueños, granadinos y almerienses, no es otro que el del bolero, el bolero español que tanta fama tuvo durante buena parte del siglo XIX.

Ricardo Sepúlveda en su libro ‘El corral de la Pacheca’ de 1888, en referencia al bailaor manchego Sebastián Cerezo, célebre bailarín de la época (1780), nos advierte como ‘una voz dulce de hombre, aunque plañidera, empezó a cantar la seguidillas, acompañado de un guitarro, que rasgueaba con maestría una especie de gitano de los Percheles’ , pero esto no significa, como muchos han querido ver, que estas seguidillas se realizaran sobre el armazón rítmico-armónico de las seguiriyas flamencas.

De todos modos las seguidillas gitanas o a lo gitano están más que presentes en el repertorio de tonadilla. La nombrada por José Subirá tonadilla escénica tiene un modelo formal tripartito que, generalmente, lo forman el entable, las coplas y las seguidillas. De ahí que se cuenten por miles las seguidillas que se hallan en ese repertorio,y algunas de ellas se subtitulas como gitanas. Como ejemplo estas que escribió Blas de Laserna en 1781:

Y ya era yo mas maja
y que no es mentira
que un fiesta de toros
de Andalucía…
me acuerdo que un día
me desafiaron
dos o tres gitanas
a reñir bailando,
le di la guitarra
a mi resalao,
la toco con aire
y yo con gran garbo
bailé estas seguidillas
a lo gitano…
(siguen seguidillas cantadas a lo gitano )
mi gitano se va a Cartagena
y a la fe no me quiere llevar,
por que dice que soy resalada
y en los puertos hay falta de sal

En otras de Pablo Esteve se menciona a Cádiz: ‘Con mi chusca para Cádiz dispuse el partir, y a la santa trena nos llevaron. Las seguidillitas que se bailaran que son gitanitas todos escuchar’. También lo hizo Antonio Rosales

Sirva de seguidillas
y de humorada,
un sonsonete alegre
que en Cádiz cantan.
Los días de fiesta
las gentes honradas,
suelen congregarse
con muchas gitanas,
y así con sus panderos
cantan y bailan

El traspaso musical de Cádiz a Madrid es constante, como lo demuestra una tonadilla a dúo sin fecha de Pablo Esteve titulada ‘Corte de mi vida’: ‘De Cádiz para la corte salí decente, con seguidillas nuevas, pulidas’. Otra referencia en este sentido nos la proporciona Ventura Galván : ‘Estamos en la Puerta del Sol y que nos mandan cantar algunaz zeguidillitaz, pues escucha unas que me han enviado de Cádiz de una dama que sentía la ausencia de un oficial’. Ya son famosas las gitanas de Cádiz que cantan canciones que llegan a los teatros madrileños, acompañadas a la guitarra, las tiranas y los bailetes que petan en Madrid, sobre todo cuando son gitanos y se bailan con castañuelas. Y todo esto porque

El garbo y lo salado
de un gitana
no lo tiene en el mundo
persona humana,
sal salerito
este es barbito,
aire y mas aire
este es donaire,
chichitrú, chichitrú,
viva el rechiste de la gitana.
Sal salerito
este es respingo,
aire y mas aire
este si es baile,
que bailan las gitanas
con dos mil sales

Como decimos estas seguidillas gitanas poco tienen de lo que hoy llamamos seguiriyas, un estilo del flamenco algo posterior. Tenemos noticias desde las primeras décadas del XIX de cantes muy próximos a lo que hoy reconocemos como tales seguiriyas pero que se presentan como playeras o bien simplemente como seguidillas o siguiriyas, seguiriyas y demás andalucismos de la palabra castellana, pero raramente son llamadas propiamente gitanas. Silverio las llegó a intitular seguidillas del sentimiento. Ya El Mochuelo, Chacón o la Niña de los Peines rotularon algunas de sus grabaciones como seguidillas gitanas y también simplemente como seguiriyas.

Sin embargo en unas seguidillas gitanas arregladas por Ramón Sezac y publicadas en 1882 si reconocemos el compás de la seguiriya.

Seguidillas gitanas 1882 compás seguiriya

FAUSTINO NÚÑEZ - Flamencopolis ©2011