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La ruta Sevilla - Cádiz en 1846

Los palos de la A a la Z


Tango americano /

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Dícese del patrón que rige todas las realizaciones rítmicas en los tangos. Patrón conocido también como de habanera.

Se dice que procede de las contradanzas que llegaron a América, sin embargo la teoría sobre la adaptación que hicieron los esclavos afrocuanos a finales del siglo XVIII de alguna de sus danzas cuando la adecuaron a los bailes de sociedad obtiene cada vez más crédito. No fueron así los franceses huídos de Haití los que trajeron el patrón de tango, sino los esclavos de Santiago de Cuba quienes los desarrollaron hasta que regresa a la metrópoli española como tango americano y se comienza a insertar como uno de los números centrales en las zarzuelas.

Cuando la canción es romántica se llama habanera, y su es más jocosa, se llama tango. Este tipo de canciones dieron lugar al tango de Cádiz, a su versión lenta, los tientos y a los tangos flamencos, y todos sus derivados.

Desembarca en España procedente de Cuba como tango americano o tango de negros, cultivándose en muy numerosas ocasiones en los teatros gaditanos contribuyendo al cultivo en la península ibérica de un tipo de danza de compás binario que venía a completar el panorama métrico de la música andaluza donde predominaba el compás ternario.
Afincado en Cádiz el tango americano se hizo gaditano para, una vez insertado en las zarzuelas se hiciera español, malagueño, sevillano o granadino. El tango juguetón, o su versión romántica la dulce habanera se extendió de tal forma que servirá soporte en compás binario como decimos a múltiples géneros musicales. Hasta hoy. Nunca un patrón rítmico dio tanto de si.
De aquel tango nace el tango de Cádiz o tanguillo, y su primera versión flamenca como tangos de los tientos, que al binarizar aun más su acento se hicieron tangos flamencos (tango moruno mediante).

Hemos encontrado la referencia más antigua de tango de las que se tienen noticia. Se encuentra en la tonadilla a solo La anónima de 1779 compuesta por el gaditano Tomás Abril, Tomás de Cádiz, que trabajaba como guitarrista en los teatros de la Corte. En un momento de la obra se canta el Minué de la Viña:

No tiene duda alguna
que Andalucía
para ciertas chuladas
sola se pinta,
si algunas mozas
de estas de aire y vida
y las dice algún majo
de los de gran Patilla,
banda en pelo y sombrero,
en las mangas mil cintas,
ceñidor, cordones,
gigantescas hebillas,
su habano en la boca
afumando la trinca.
Los andaluces
en sus tangos graciosos
sus chistes lucen

Aquí está el estribillo de seguidillas confirmando que ya en 1779 los gaditanos, como hacen aun hoy, lucen sus chistes en el tango. Todo esto más de un siglo antes de que llegaran Las Viejas Ricas, el famoso coro a pié que inauguró el tango gaditano de carnaval. Sin embargo no debemos confundir, la letra dice lo que dice pero la música no es ni mucho menos un tango. Es un 3 por 4, unas seguidillas y no un tango, pero ahí está el dato.

La música propiamente dicha se encuentra en una obra del coreógrafo y maestro de baile Antonio Cayrón titulado Los americanos o El encuentro feliz o La espada del mago, un baile de teatro estrenado en 1818. En el acto primero, el número trece es El Tango, el número doce Baile de negros y el quince Solo de Negros. Y todo esto décadas antes de que Barbieri comenzara la moda de incluir tangos y habaneras en las zarzuelas y de ahí pasara al flamenco por mor de Enrique El Mellizo y después a Buenos Aires.

Las especies de tangos que se hicieron en los teatros gaditanos fueron muy variadas. Ortiz Nuevo nos reveló los nombres de tres de los primeros tanguitos que llegaron de vuelta hacia 1823 bajo los títulos de la lotería, la limoná (Usted no es ná, usté no es ná, usté no es chicha, ni limoná) y la guanábana.

Uno de las más populares debió ser el conocido como el Chorote, como se apunta el 15 de Febrero de 1824 que en la obra Pablo y Virginia el Sr. Miguel del Pozo, Cagaleche, cantará el chorote. Ocho meses después, el 3 de octubre de 1824, regresa con la misma canción: Al final del primer acto el morenito Miguel del Pozo cantará una canción del estilo americano que se acompañará el mismo con la guitarra conocido por el chorote. Y por fin el 13 de Diciembre de 1829 se aclara la cuestión del chorote: Se bailará el fandango. Después una niña de 7 años bailará el zapateado y los panaderos. El Sr. Del Río ejecutará un papel en su parte de gracioso de negro fingido, cantando y bailando el tango del chorote, repitiéndose el mismo programa al día siguiente.

Otras referencias de este estilo las encontramos el 2 de Junio de 1825: se concluirá con el baile de los negros de Santo Domingo. O el 20 de Enero de 1830 que se representa La cédula o el Jueves de Comadre en el Mundo Nuevo , el que será adornado con el baile del chocolatito, el chorote y las mollares de Sevilla.

El tango fue uno de los géneros más extendidos en las primeras décadas del siglo XIX. Así quedó confirmado en un trabajo que el que firma escribió junto a José Luis Ortiz Nuevo y en las numerosas referencias que se hallan en la hemeroteca gaditana, por ejemplo esta otra del Diario Mercantil del 16 de Diciembre de 1830 donde se interpretó: Los caleseros de Cádiz o el jaleo de los americanos en el ventorrillo de Isabel (sainete nuevo de un ingenio de esta ciudad, en el que se cantará por un profesor la Cirila veracruzana, y será bailada por la Sra. Rodríguez, aficionada, y el dicho profesor tocará y cantará el tan celebrado tango de los Manglares de la Habana, que será también bailado por ocho aficionados, concluyendo con la jurga.

1812 quedaba lejos de cuando el tango se confirmó como estilo flamenco. Probablemente debemos a Enrique El Mellizo la feliz idea de vaciar las melodías del cante por soleares y seguiriyas en el aire del tanguillo, creando los tientos (tanguillos lentos y en modo flamenco), añadiendo así el compás binario a la nómina de aires flamencos. Después los tangos locales, la rumba, farruca, garrotín, colombianas, milongas y vidalitas usarían ese aire para conformarse como estilos flamencos.

FAUSTINO NÚÑEZ - Flamencopolis ©2011