El Afinador de Noticias
La ruta Sevilla - Cádiz en 1846

Los palos de la A a la Z


Romancero /

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Es la más común de las estrofas en la lírica española, por ser la más simple. Se trata de una sucesión indefinida de rimas asonantes en los versos pares, quedando libres los impares. Ha de reunir un mínimo de cuatro versos, en cuyo caso podría denominarse también copla.

El más frecuente de los romances es el octosílabo, aunque los hay de arte mayor llamados romances heróicos.

En la actualidad se reconoce como posible origen de muchas de las músicas y coplas flamencas. Se han encontrado influencias del mismo en cantes tan primarios como los polos y cañas, jaleos, tonás y martinetes, villancicos, soleares, romeras, alboreás, nanas, y en peteneras, saetas, bulerías.

De forma general se puede afirmar que los primeros flamencos gaditanos de los que tenemos noticias más o menos fieles, fueron excelentes romancistas; los utilizaron como una forma de entretenimiento, narrando las antiguas historias que se recogen en este repertorio.

En 1971 publicó Suárez Ávila el folleto titulado ‘Corridos, corridas o carrerillas, verdadero origen del cante flamenco’, un valioso opúsculo que repasaba el romancero de los gitanos de El Puerto de Santa María. Sin embargo, hasta 1958 en que Antonio Mairena registró el primero – ‘Romance de Bernardo el Carpio’-, los romances no contaban prácticamente en el repertorio flamenco.

En palabras de Mairena el romance flamenco es de una pureza grandiosa, y tiene algunos aires de soleá bailable, que nos retrotrae a los primitivos aires de jaleos. El romance se realiza, como las bulerías por soleá, en la tonalidad modal de la escala andaluza. El compás de la soleá bailable –el del jaleo extremeño actual- es el que sostiene buena parte de los romances, así como el más animado de las bulerías.

La denominación alternativa para los romances flamencos como corridos o corridas que se les aplica, se relaciona con la continuidad argumental de sus coplas –que van de corrido-, en contraposición al resto de los cantes flamencos, salvando algunos martinetes, que se conforman con coplas independientes que no siguen ningún hilo narrativo/argumental.

FAUSTINO NÚÑEZ - Flamencopolis ©2011