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La bambera de la Calandria, Sevilla 1846

Los palos de la A a la Z


Vidalita /

El Eco Artístico, 25/6/1912

Estilo flamenco encuadrado dentro de los llamados cantes de ida y vuelta. La vidalita flamenca se encuentra emparentada con los tristes o estilos que se cantan a ambas orillas del bajo Paraná, y procede de una variante teatral acupletada recogida en España a principios del siglo XX, aflamencada por Escacena y Chacón mediante el desarrollo amilongado de una canción argentina en aire de habanera y con temática gaucha.

Las vidalitas acreditan el mestizaje con la milonga, de la que han tomado el carácter y desprenden idéntica amargura y desolación. Incluso el material de guitarra no acaba de distinguir si pertenece a la vidalita o a la milonga. Después de más de treinta años en el olvido, la vidalita parece que recobra su actualidad en versiones de Enrique Morente, Carmen Linares y Mayte Martín entre otros.

Como vidalita se grabaron dos tipos de cante. Manuel Escacena, adaptando a lo flamenco una canción argentina que grabó en 1928 con la copla ‘En mi triste rancho’, adoptó la nueva modalidad, que intercala de continuo en la copla la palabra vidalita: ‘En mi triste rancho, vidalitá…’. Esta versión fué injertada luego por Pepe Marchena en la milonga flamenca, de la que viene a ser un subgénero.

Modelo de vidalita se rige en todo por la forma que asume la milonga libre que Marchena sentencia. Mayte Martín ha hecho una excepcional versión de este cante


Otro modelo, con insistente acompañamiento de tango lento (marcando el patrón de tango o habanera en la guitarra), fue el que grabaron Pastora o Vallejo. Se la escuchamos a La Niña de los Peines

Similar al modelo anterior es este que proviene de los tristes, canción rioplatense que se adaptó al melos flamenco. Aquí lo traemos interpretado por Estrella Morente con la guitarra de Juan Habichuela.

El compás

El compás es binario más cercano al carácter de las habaneras que de los tangos flamencos. El acompañamiento impuesto por Borrul y Montoya imponen el toque para acompañar la vidalita, sobre el aire de un tango lento aunque en muchas ocasiones prescinde del compás para hacerse libre y dejar mayor espacio al cante.

La tonalidad

La vidalita se realiza sobre una tonalidad menor explotando los recursos de la cadencia andaluza como estilo flamenco que es

Las letras

Utiliza la copla de cuatro versos octosílabos con temas amorosos, de penas y desengaños.

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