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La ruta Sevilla - Cádiz en 1846

Los palos de la A a la Z


Fandango antiguo /

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En su origen el fandango fue un baile que comienzó a popularizarse en Andalucía a partir del XVIII, y estará presente en fiestas, en las tonadillas de los teatros y numerosas ediciones musicales, principalmente de guitarra.

Este fandango difería bastante del que hoy conocemos. Aquel, conocido desde 1700, era instrumental y bailable y en modo menor con clara tendencia al modo flamenco (como una de sus antecesoras, las jácaras), y el que hoy llamamos fandango, sea de Huelva, Malagueña o Taranta, comenzó a cristalizar a finales del XVIII, es cantable y se interpreta en modo mayor (con los interludios de la guitarra ya en el modo flamenco, herencia del fandango antiguo.

El Diccionario de Autoridades de 1732 define el fandango como el ‘baile introducido por los que han estado en los reinos de Indias, que se hace al son de un tañido muy alegre y festivo’, hecho que debió ocurrir a finales del siglo XVII. A esto añadiermos cómo en 1852 Basilio de Losada en sus ‘Glorias de Azara’ en el siglo XIX’ cuante: ‘Luego que volvieron de América los primeros españoles que la conquistaron, introdujeron en la Península una porción de costumbres de aquellos países y entre ellas lo hicieron del Fandango, baile que aun ho se ejecuta de la misma suerte que el primer día. (…) el fandango se bailaba en las casa de los nobles y de la clase media; pero cayendo en desuso desde la mitad del siglo pasado (XVIII), se abandonó al pueblo, que lo practica todavía al compás de la armoniosa guitarra, bandurria y sonora, del alegre panderillo y de las ruidosas castañuelas’. Ni rastro del fandango cantable.

No debemos confundir el fandango histórico (1700-1800), en modo menor y bailable, con el moderno (1770…), en modo mayor y cantable

La desinencia ‘ngo’ se cree de origen africano o más bien, al igual que el tango y rumba, de origen afroamericano. Sin embargo existen variadas teorías sobre el origen del fandango, aquellas que le atribuyen procedencia morisca, aragonesa, romana, fronteriza, portuguesa, descendiente de la jota, entre otras.

A finales del XVIII ya forma parte del repertorio popular andaluz junto al polo. En 1779 el Conde de Noroña en su poema burlesco ‘La Quincaida’ nombra el Fandango de Cádiz junto al polo agitanado y la malagueña. La malagueña y la rondeña, son quizás los primeros fandangos modernos, cantables y en modo mayor.

Hoy existen cientos de variedades de fandangos, en Asturias, Galicia, Extremadura, Mallorca, Portugal, en numerosas comarcas hispanoamericanas. Todos cantables y con la nueva estructura musical. A los fandagos flamencos, los vemos en sendos enlaces, uno dedicado a los fandangos locales, de Huelva, Málaga, Granada, etc., y otro a los fandangos naturales, personales o antaño también llamados fandanguillos.

El fandango aquí descrito, sin embargo, representa una forma arcaica que no coincide en lo musical con lo que conocemos hoy como fandango andaluz, aunque sí existen algunos elementos comunes, como la cadencia andaluza con función de variación instrumental, que encontramos en la jácara ya en el siglo XVII


También en la rítmica de estos fandangos históricos se aprecian variaciones que se integraron cómodamente en la música flamenca, por ejemplo en la soleá. Algunas varaiciones del fandango de Scarlatti son hoy plenamente de soleá, de caña.

Fandango de Doménico Scarlatti, hacia 1780

Otro de los fandangos más conocidos del repertorio histórico español es el de Santiago de Murcia, de finales del XVIII El fandango de Santiago de Murcia

Esta cadencia, como ya hemos explicado, es básica en la configuración de la tonalidad flamenca (ver polo). Este tipo de danza fue con seguridad la que viajeros como Casanova, Ford, Gautier, Beaumarchais y Davillier vieron bailar coincidiendo en atribuirles un carácter lascivo, debido a los insinuantes movimientos del baile. Probablemente otros elementos diseminados por danzas como la folía, el canario, la chacona, la zarabanda, la jácara y otras del siglo XVII también contribuyeron a su definitiva cristalización.

Aunque el más famoso fandango fue el que compuso Luigi Boccherini para su quinteto con guitarra. Fallecido en 1805 en la calle Jesús y María del barrio de Lavapiés, supo como pocos captar la rítmica preflamenca

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