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Las Letras del Cante Flamenco

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Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor

Cada letra flamenca es una gota de esencias, un microcosmos fruto de la inspiración popular, en primera persona y desde el corazón. Ese carácter tan propio del flamenco posibilita la inconexión temática entre las diferentes letras de un cante. Esto es, en una tanda de soleares las letras no tienen que ver entre sí, ya que cada una es un mundo y el cantaor salta a capricho de una a otro mostrando una variedad sentimental de gran impacto entre los aficionado que escuchan. Las letras de un fandango por ejemplo suelen dejar para el último verso la resolución del relato dejando al escuchante con la ‘intriga’ de cómo va acabar, muestra de la teatralidad del cante flamenco donde el interprete recrea el personaje contando sus penas y alegrías.

Las letras flamencas recorren toda la gama de sentimientos humanos, de la alegrías y el choteo a la pena y la tragedia, todas las vivencias se relatan cantando. Añadiéndose, además, la sal de la picaresca andaluza, el doble sentido y otras formas de expresarse a lo flamenco.

Los flamencos cantan su música sobre diferentes tipos de estrofas, todas ellas procedentes del rico acervo poético de la lengua española. Al ser el flamenco un género de origen andaluz, las palabras se suelen escribir ‘en andaluz’, con la consiguiente alteración en la métrica de los versos. Esta ‘cualidad’ del habla andaluza agitanada permite alargar, y sobre todo acortar, los versos a fin de cuadrarlos a la métrica correspondiente.

Las letras del flamenco son uno de los elementos primordiales para entender esta música. Se usan todas las propias del folclore andaluz, cuartetas, tercerillas, quintillas, sextetas, décimas, romances y seguidillas. La seguiriya, que no seguidilla, también dicha sigiriya, sigueriya y cuantas formas andaluzas posibles como transformación idiomática de seguidilla, tiene una estructura particular que comentamos más adelante.

Una de las características de las letras flamencas es la diferencia que encontramos entre la letra y la versión cantada, donde los cantaores ordenan los versos, según el estilo, alterando el orden de los versos. Así en las soleares nos encontramos que si la versión literaria dice:

A mi mare de mi arma
como la camelo yo
porque la tengo presente
metida en el corazón

Cuando es cantada los versos se dicen así

A mi mare de mi arma
como la camelo yo
lo que yo quiero a mi mare
como la camelo yo
porque la tengo presente
metida en el corazón
A mi mare de mi alma
como la camelo yo

*

A continuación exploramos todos los tipos de letra y los estilos que las usan para ponerlas en música
La Copla o Tirana

La copla, como decimos, es el tipo de letra que más juego ha dado al cante flamenco, la cuarteta octosílaba, cuatro versos de 8 sílabas acoplados por los flamencos a una gran variedad de estilos. Las soleares, que las hay de tres y cuatro versos, la usan con mucha frecuencia:

Los pasitos que yo doy esos no los daba nadie Yo lo hago por mis niños que están pendientes del aire

Sin embargo, la excepción es la regla en las letras flamencas. Es frecuente encontrar letras en las que un verso no cumple la regla, por ejemplo un primer verso tiene 7 sílabas en vez de 8, algo normal en un arte de tradición oral como es el flamenco:

Los cuatro puntalitos
que sostienen a Triana
San Jacinto, Los Remedios
La O y Seña Santa Ana

Por otra parte, las letras en el flamenco no suelen ser cantadas tal y como se conciben, sino que se adoptan a los cantes, redoblando versos (repitiéndolos), compartiendo el final de un verso con el siguiente, repitiendo palabras de un verso para adecuarlo a la música correspondiente, añadiendo ripios del tipo ‘maresita de mi alma’ o ‘con lo que te camelo’, etc.

copla

Llámanse así también por los cantadores de coplas de cuatro versos octosílabos asonantados el segundo y el cuarto cuando son acompañados con la música conocida entre los inteligentes por el nombre de soleares

Demófilo

OTRAS CUARTETAS DE CINCO O SEIS VERSOS

Menos frecuentes, pero también cuartetas, son la pentasílaba y la hexasílaba, por soleá la primera y por bulerías y alboreá la segunda. Es momento de apuntar que por bulerías entra todo, es el gran cajón de sastre del flamenco, su capacidad de adaptación a cualquier tipo de métrica lírica es la mejor muestra de su riqueza.

Son tipos de estrofa normalmente utilizadas en la música tradicional andaluza en particular e hispana en general, muy identificadas con la cultura popular y, particularmente, en el arte popular que es el flamenco.

Las Tercerillas

Las letras de tres versos son muy usadas en el repertorio flamenco, sobre todo en estilos tan representativos como soleares, bulerías, alegrías y tientos. Es característica de la expresión lírica del flamenco, no en vano la tercerilla octosílaba suele ser denominada como soleá y la pentasílaba alegría. Señal de la expansión en la lírica popular de las letras de tres versos, tanto de 8 sílabas:

Anda y no presumas más
porque no tiene tu cara
naíta de particular

Con la excepción correspondiente de un primero de 7 sílabas:

Te tienes que quedar
con el dedo señalando
como se quedó San Juan

Y la tercerilla 5 sílabas o alegría, a pesar de que los cantes por alegrías y otras cantiñas utilizan también cuartetas y, sobre todo, seguidillas. En este caso, traemos una letra con la que Pepe Marchena inicia su mirabrás, con esta antigua tercerilla pentasílaba:

¿Qué es lo que suena?
Las campanillas
De mi morena

La tercerilla la encontramos también con el primer verso quebrado, formándose entonces estrofas de tres versos en las que el primero de ellos tiene 2, 3, 5 y hasta 6 sílabas, siendo el segundo y tercero de 8. Este tipo de letra la encontramos por soleá, por tangos y por tientos, siendo, como no, apta también para bulerías.

En el siguiente esquema podemos ver qué estilos utilizan estas tercerillas tan propias del género flamenco:

Las Quintillas – Los Fandangos

El fandango cantable andaluz tiene, con contadísimas excepciones, seis versos melódicos, por lo tanto su estrofa más común debiera ser una sexteta octosílaba. El caso es que la quintilla octosílaba es la más común al repertorio de fandangos, teniendo que repetir un verso para completar los seis tercios, como ya nos referimos más arriba.

Se suele comenzar con el segundo verso, o parte de éste, y se continúa con la quintilla:

Tercio 1 – Que te quise con locura      - 2º verso
Tercio 2 – Yo en mi vida negaré          - 1º
Tercio 3 – Que te quise con locura     – 2º
Tercio 4 – Mira qué carino fue           – 3º
Tercio 5 – que siento las calenturas  - 4º
Tercio 6 – que me dejó tu querer      - 5º

Como decimos, también es muy común extraer del segundo verso una palabra y cantarla como primer tercio, para después hacer la letra entera completando los seis tercios de rigor.

A llamarme
Eran las dos de la noche
vino mi hermano a llamarme
despiértate hermano mío
que se ha muerto nuestra madre
y quedamos huerfanitos

En este esquema podemos ver todos los diferentes tipos de fandangos que basan su cante en una quintilla octosílaba:
Aquí vemos un esquema de los principales estilos flamencos que se cantan sobre quintillas, letras de cinco versos octosílabos. Todos ellos son fandangos

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Aunque también se utilizan letras de cuatro versos octosílabos en las que se deben repetir entonces dos versos. Si es de cinco se comienza normalmente por el segundo verso, continuando con la estrofa hasta completar los seis. Si es de cuatro se repite el último o el primero por tercera vez.

Aquí vemos el número de versos melódicos, seis, y el de versos, cuatro o cinco, y el orden en que aparecen cuando son cantados.

Fandangos de 5 y 4 versos

La Seguidilla

Estrofa de cuatro versos muy común en la música popular española y base poética de numerosos estilos del folklore ibérico. Seguramente la letra más característica, junto a la copla, de la lírica popular española, es la seguidilla, con su métrica singular de cuatro versos de 7-5-7-5 sílabas:

He llegado a Cádiz
muy placentero,
no me sobra otra cosa
sino dinero

La medida de los versos responde al siguiente esquema: primero y tercero heptasílabos, segundo y cuarto, pentasílabos. La rima sigue el modelo de ABAB, sea consonante o bien asonante. Está muy generalizada, ya desde el siglo XVIII, que esta estrofa de seguidilla se complete con un estribillo de tres versos –que se suele llamar bordón-, siendo la medida de éstos: primero y tercero pentasílabos asonantes y el segundo un heptasílabo suelto.

La seguidilla castellana es utilizada popularmente al menos desde el siglo XVI y, desde entonces, ha sido la preferida por buena parte de la expresiones populares. En el siglo XVIII vivió su época de esplendor cuando comenzó a formar parte de las tondillas que por miles se dieron durante un siglo en todos los teatro de la península, siendo Cádiz, Sevilla, Madrid, Barcelona y Valencia sus más fieles cultivadores.

El carácter castizo de las seguidillas fue el modelo adecuado para los flamencos que, a mediados del siglo XIX, iban dando forma a los diferentes estilos.

La seguidilla, en sentido estricto, es la estrofa a la que nos hemos referido , sin embargo suele llevar ligado un bordón de tres versos que es muy característico, a modo de moraleja, suele completar el sentido de cada seguidilla. Por sevillanas se canta:

Llevan los sevillanos
en su mantilla
un letrero que dice
Viva Sevilla

Viva Triana
Vivan los sevillanos
y sevillanas.

Y por serrana:

Me dijiste veleta
por lo mudable
si yo soy veleta
tú eres el aire

Que la veleta
si el viento no la mueve
siempre está quieta

Aquí traemos unos esquemas explicativos de los estilos que más frecuentan el uso de la seguidilla.

La Seguiriya

La seguiriya es uno de los estilos más singulares del género flamenco, en su estructura musical y también en la lírica. Las letras de seguiriya tienen una medida muy particular que la forman, normalmente, letras de tres o cuatro versos, como en las soleares, pero con una métrica muy especial. La seguiriya de cuatro versos suele de versos de seis sílabas excepto el tercero que es de once, y cuando es de tres versos el endecasílabo corresponde con el segundo verso.

No confundir con la seguidilla, aunque en realidad están más relacionadas entre sí de lo que hasta la fecha ha venido siendo reconocido.

La seguiriya tiene una métrica muy inusual, cuatro versos de 6 sílabas excepto el tercero que tiene 11. Sin embargo, de nuevo la excepción es la regla en este tipo de estrofas.Es muy común encontrar seguiriyas que tienen 7-5-11-5, o lo que es lo mismo, una seguidillas a la que se le añade al tercer verso un ripio o palabras que completan las 11 sílabas que debe tener el llamado ‘verso largo’ de toda seguiriya:

Soy desgraciaíto (6)
hasta en el andar (6)
que los pasitos que adelante doy (11)
se me van para atrás (6)

Por tu causa me veo (7)
herío de muerte (5)
pa más penas me veo aborrecido (11)
de toíta mi gente (6)

También se canta la seguiriya de tres versos, donde el largo es el segundo y primero y tercero de 6 sílabas (con las consabidas excepciones de 7). En este esquema podemos ver algunos ejemplos de estos cantes que, por su proximidad estilística, también los podemos encontrar en algunos cantes por tonás:

La Décima

La décima o espinela, la estrofa de diez versos octosílabos, está presente en el flamenco en estilos de procedencia americana que fueron en su día convenientemente aflamencados.
Es la estrofa característica del punto cubano, el punto guajiro que se usa para ‘controversias’ o como canción bailable cuando el punto es fijo, y para escuchar el llamado punto libre. La música guajira que se trasplantó a tierras andaluzas a través de Cádiz para convertirse en un nuevo estilo flamenco heredando de aquel los principales elementos musicales y también las letras de diez versos octosílabos propias de la música campesina de la Isla de Cuba, entre otros lugares del área.

Es el antecedente más claro de las guajiras flamencas y, por lo tanto, es en ese estilo donde lo encontramos con mayor frecuencia, siendo también utilizada en la milonga llamada de Pepa Oro.

Décima

El romance

El romance, cimiento de la lírica castellana, con sus versos octosílabos de rima asonantada en los pares, es sobre la que se cantan, como no, los romances flamencos. Basándose sobre todo en el romance histórico también el romancero de cordel, más moderno que los medievales, también ha sido fuente para los flamencos a la hora de conformar su repertorio.

En este sentido, es importante destacar lo habitual que resulta extraer cuatro versos de un romance para lograr una cuarteta octosílaba, fenómeno que el estudio portuense Luís Suárez Ávila denomina fragmentismo. Así, esta letra que Rosario la Mejorana cantó por cantiñas la hemos encontrado entre los versos del popular romance de Gerineldo en una antigua edición de mediados del siglo XIX.

Aquí un fragmento del romance de Bernardo El Carpio:

Toma este puñal dorado
y ponte en las cuatro esquinas
y dame de puñalás
y no digas que me olvidas.

En el flamenco se utilizan, no solo para el romance, sino en otros estilos que siguen esta forma tradicional.

Los Juguetillos de Cantiñas

Una de las formas que usan indistintamente todo tipo de letras flamencas son los juguetillos, letras que complementan los cantes, principalmente de las cantiñas. Una suerte de estribillos que completan este tipo de cantes.

También los podemos encontrar en tangos o tientos con similar uso, esto es, como letrilla que se añade a algunos cantes en forma de macho, complementando la letra principal.

Los juguetillos de las cantiñas tienen tanta variedad que hemos diseñado este esquema donde recogemos diferente modelos de estrofa sobre la que se cantan diversos juguetillos de cantiñas:

FAUSTINO NÚÑEZ - Flamencopolis ©2011